Que no se salve Temaca y que venga el agua

Que ya se destrabe la discusión entre el gobierno estatal y federal sobre la altura de la cortina de la presa El Zapotillo porque urge llenarla y llevarle agua a la ciudad, fue el mensaje que dio Enrique Alfaro este jueves acompañado de su plantilla de presidentes municipales metropolitanos de Movimiento Ciudadano.

El anuncio fue sorpresivo. Él, Enrique Alfaro, que cuando buscaba el voto de los jaliscienses para llegar a la gubernatura en 2012 prometía parar El Zapotillo e impedir a toda costa la inundación de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, ahora como alcalde tapatío exige que se termine la obra y que fluya el agua.

¿Dónde quedó la defensa de la gente que prometió ayudar hace cinco años, en esta nueva postura? Quedó en que ya no tiene remedio.

En la rueda de prensa donde se pronunció con esta novedad se le cuestionó a Alfaro si su exigencia de agua de El Zapotillo estaba firme incluso a pesar de las implicaciones, que tienen que ver con despojar a cientos de personas de sus pueblos de origen para que sean inundados; su respuesta fue, primero, un gesto de desagrado, luego consideró que la pregunta estaba mal planteada y terminó diciendo que la discusión de si iba o no la presa era un asunto que “terminó hace muchos años”.

Llama la atención que la exigencia del presidente municipal a detener las discusiones sobre la altura de la cortina haya sido a los gobiernos estatal y federal, como si ellos fueran los que, al no ponerse de acuerdo, terminaron por parar las obras, cuando en realidad quienes frenaron los trabajos a través de la Suprema Corte fueron los abogados de la gente afectada, porque para ellos la discusión de si se inundan o se salvan no ha terminado, sigue vigente y en lucha.

Pero el alcalde ya le dio carpetazo a sus antiguos intereses sociales; finalmente no ganó la gubernatura. Lo que, según dijo el jueves, lo motivó a citar a esa rueda de prensa fue la urgente necesidad de conseguir nuevas fuentes de abasto porque de lo contrario vendría una crisis hídrica para la ciudad, y aunque está en sus facultades gestionar el agua no ha mostrado una política consecuente para administrar el recurso.

Otra lucha que abandonó fue en el mismo tema del agua. Cuando era presidente municipal electo, Enrique Alfaro adelantó que no permitiría que las obras de la Línea 3 avanzaran en Guadalajara si el gobierno federal no mostraba los estudios hídricos que concluyeran que no había afectaciones a los mantos freáticos.

Por mucho tiempo no vio los estudios pero tampoco eran necesarios: el material geológico que se extrae de la tuneladora es vil lodo, que evidencia agua a 30 metros de profundidad sin necesidad incluso de ver documentos (que por cierto están transparentados en el sitio de la Línea 3), ahí está la evidencia tangible de mantos freáticos.

Pero no paró esa obra que había advertido impedir si afectaba los recursos hídricos de la ciudad, aunque el daño es inminente y está a la vista de quien guste asomarse al túnel. Si no lo hizo con trabajos donde no tiene injerencia, entonces en las propias sí debería ser consecuente, ¿no? Pues tampoco.

Para ejemplo está la plaza principal del barrio Mexicaltzingo que entregó en concesión a la UdeG para ser perforada y habilitada como estacionamiento subterráneo, sí, en una de las zonas de la ciudad con flujos de agua que salen a borbotones con apenas escarbar. Ahí dio visto bueno para construir un estacionamiento privado.

De haber previsto una crisis de agua, la política del ayuntamiento tapatío sería primero proteger los recursos hídricos, evitar desperdicios e implementar medidas de reutilización para después buscar nuevas fuentes, pero no hay nada de eso en los planes del alcalde Enrique Alfaro, salvo lo último.

Ahora firmemente quiere agua por metros cúbicos, no por litros como podría conseguirlos aquí en la ciudad, al igual que quienes fraguaron al Zapotillo hace ya más de 12 años para abastecer a las industrias de León, pero que después, para mitigar el escándalo, decidieron darle una tajada a los Altos y otra a Guadalajara, y ya tiene quien la reclame.

vmc@ntrguadalajara.com