Obra de Jill Magid llegará al MUAC

(Foto: Cortesía San Francisco Art Institute)

En concordancia con el espíritu de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), abierta a todas las expresiones, la Coordinación de Difusión Cultural de la máxima casa de estudios realizará tres mesas de discusión de manera paralela a la exposición de la artista Jill Magid en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC).

En reunión con medios de comunicación Jorge Volpi, coordinador de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), detalló que la primera mesa se llevará a cabo el 27 de abril, horas antes de que se abra la muestra, y será sobre aspectos artísticos relacionados con la exposición titulada Una carta siempre llega a su destino. Los archivos Barragán.

La segunda abordará ángulos jurídicos, derechos de autor y propiedad intelectual relacionados con la muestra, y la tercera y última versará sobre los temas éticos, filosóficos y hasta religiosos de un caso como el de esta exhibición, de gran debate en los medios y entre artistas e intelectuales del país.

Recordó que a la exposición han expresado su oposición personajes como Emma Barragán, Enrique de Anda –investigador de la UNAM–, Daniel González, Miquel Adriá, César Cervantes y Roberto Morris, entre otros, a quienes recibió Volpi, quien les propuso integrarse a las mesas de debate, lo que aceptaron.

Aclaró que dichas mesas se llevarán a cabo en fecha, lugar y hora por definir, excepto la primera, que se hará horas antes de la inauguración de la muestra. La segunda es organizada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

Jorge Volpi dejó en claro que la UNAM no podía impedir la apertura de esta exposición, no obstante la polémica que ha levantado, pues eso sería un acto de censura, y subrayó la vocación que caracteriza a la máxima casa de estudios del país.

Historia de una propuesta

Jorge Volpi solicitó analizar el tema con sensatez, serenidad y profundidad, y explicó los antecedentes de este caso, que pueden empezar con la muerte del arquitecto Luis Barragán (1902-1988), quien no tuvo descendencia por lo que su legado se lo dejó a su amigo y socio Raúl Ferrera.

Pero Ferrera murió poco tiempo después y los derechos de autor y archivo profesional con documentos, fotografías, dibujos y maquetas de sus obras que heredó pasaron a manos de su viuda, Rosario Uranga, quien buscó sin tener éxito que una institución mexicana se hiciera cargo de todo ello.

Uranga vendió el archivo al galerista neoyorquino Max Protetch por más de un millón de dólares en 1994. Por esos años la coleccionista italiana Federica Zanco visitó México y se apasionó por la obra del arquitecto mexicano.

Al año siguiente su prometido compró el archivo al galerista y un año más tarde Zanco abrió la Fundación Barragán, que dirige en Suiza.

La artista estadounidense Jill Magid (1973) elaboró su obra La propuesta a partir de versiones de que la compra del archivo Barragán fue un regalo de bodas y de que la consulta del acervo es muy selectiva, aunque hay versiones en contra.

Al ser una artista que cuestiona y penetra en sistemas aparentemente inviolables, Magid propuso y consiguió que una parte de la familia Barragán, 18 miembros, aceptara por unanimidad su propuesta de retirar 25 por ciento de las cenizas del arquitecto para convertirlo en un diamante.

Magid se propuso crear con esa piedra preciosa un anillo que integra su pieza La propuesta, con la cual de acuerdo con sus declaraciones, tiene como propósito convencer a Zanco de que el archivo de Barragán regrese a México y pueda ser consultado abiertamente.

De acuerdo con la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, la artista dijo haber obtenido el permiso del secretario general del Ayuntamiento de Guadalajara, J. Jesús Lomelí Rosas, para retirar parte de las cenizas del arquitecto, único mexicano en recibir el Premio Pritzker.

Además de que, según sus propias declaraciones, ella y Hugo Barragán, sobrino del arquitecto, “buscaron cumplir con todos los trámites administrativos necesarios para retirar la cenizas".

Sobre la inclusión de esta pieza en la exposición de Magid en el MUAC, Una carta siempre llega a su destino. Los Archivos Barragán, que abrirá el 27 de abril y cerrará el 8 de octubre, los curadores Cuauhtémoc Medina y Alejandra Labastida recordaron el arte provocativo de la creadora estadounidense.

“A través de sus obras, la artista replantea la complejidad, la intimidad potencial, y lo absurdo de nuestra relación con las instituciones y el poder”, de acuerdo con un documento del propio museo ubicado en el Centro Cultural Universitario.

En esta muestra en particular, continúa, “Magid examina el legado del arquitecto mexicano Luis Barragán (1902-1988) y plantea preguntas incisivas, radicales y pragmáticas, acerca de las formas de poder, el acceso del público y los derechos de autor que construyen un legado artístico".

Propuesta por los curadores Medina y Labastida, la exposición fue aprobada el 20 de octubre de 2016, durante la segunda sesión anual del Comité Curatorial y de Programación del MUAC, así como por el Consejo Académico del museo, e incluye la exhibición de 38 piezas de Jill Magid, entre ellas La propuesta y Mujer con sombrero, por mencionar algunas.

Para saber

Jorge Volpi se comprometió, de acuerdo con el diario La Jornada Maya, en contestar el 24 de abril la carta que 70 intelectuales del país le enviaron este lunes con sus muestras de inconformidad ante la exposición de Magid

 


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