Antibióticos a partir de metales

(Foto: Especial)

MONTERREY. Investigadores de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) descubrieron nuevos antibióticos a partir de metales de transición como cobre, magnesio, zinc y cobalto, los cuales tienen altos efectos antibacteriales.

Rubén Morones Ramírez, investigador de tiempo completo en la Facultad de Ciencias Químicas y director del Centro de Investigación en Biotecnología y Nanotoxicología de la UANL, explicó las ventajas de este nuevo método terapéutico, cuyos estudios iniciaron hace 4 años.

Los nuevos antibióticos podrían en principio utilizarse como cremas para la atención de heridas fuertes propensas a infecciones, como en el caso de pacientes diabéticos, pero se analizan diversas rutas para lanzarlos en un mediano plazo al mercado farmacéutico.

“Seguimos investigando para desarrollar nuevos agentes terapéuticos para tratar bacterias, especialmente porque ahora hay mucho interés en este aspecto, pues nos hemos quedado un poquito atrás y cada vez hay más bacterias que se encuentran, que son resistentes a muchos antibióticos con los que contamos en el mercado”.

Hoy en día, expuso, “la gran problemática que existe es que sacar un nuevo antibiótico al mercado tarda aproximadamente unos 15 años, desde que se descubre la molécula, hasta que se hacen las pruebas, primero in vitro, hasta llegar a pruebas en animales más grandes, más similares a nosotros”.

Tras esta serie de pruebas, “se procede a pruebas en humanos y ya después de 15 años ya se puede ver en los anaqueles de farmacias”, comentó el especialista en nanobiotecnología.

En antibióticos se ha probado la plata, utilizada también en diversos cereales y suplementos alimenticios, aportando micronutrientes proteínas y minerales.

Ahora, agregó Morones Ramírez, dentro del grupo de investigación que encabeza se procedió a “ver metales de transición, similares a la plata como el cobre, magnesio, zinc, cobalto, entre otros, son micronutrientes que nosotros utilizamos en cereales u otros suplementos alimenticios, inclusive la leche. Esos metales los pudimos utilizar para ver si tenían un efecto similar y efectivamente, logramos ver efectos antimicrobianos y lo hicimos desde una perspectiva similar al pasado, utilizamos la plata, que ya probamos que tiene poca toxicidad a ciertas concentraciones y entonces le añadimos estos metales micronutrientes, para hacerlo mucho más efectivo”.

Los citados metales de transición utilizados en este descubrimiento (cobre, zinc, magnesio, manganeso y cobalto), “no solamente tienen baja toxicidad para el ser humano, sino que son considerados micronutrientes esenciales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo”, remarcó Morones Ramírez.

“Hicimos estudios en varias bacterias bastante patógenas, como lo son el Estafilococusaureus, que es una de las bacterias que más afecciones causa, especialmente en la garganta, infecciones en las vías urinarias, infecciones gastrointestinales, lo hicimos en E. coli también, que es otra cepa que se encuentra en muchas frutas y verduras o comida”.

Morones Ramírez abundó: “Vimos que son muy eficientes contra todas estas bacterias y nos da ventaja en el área médica para tratar de combatir estas infecciones, también existe un mercado muy grande en el área de desinfección de superficies, desinfección de desarrollo de materiales antimicrobianos, contenedores, etcétera. Los resultados demuestran que la combinación de diferentes metales de transición tienen sinergias que les permiten ser hasta 100 veces más eficientes que los tratamientos con metales individuales”.

Luego de estas pruebas exitosas “la ruta puede ser más rápida” para lanzarlos al mercado y no esperar alrededor de 15 años, como es común.

Incluso se pueden incorporar en suplementos alimenticios ya en el mercado “en menos de un año”, para después “hacer toda la ruta formal, que al ser un micronutriente, puede tomar mucho menor tiempo que una molécula desconocida o un antibiótico”, finalizó.

 

GE/I