Felices los… ¡10 mil!


Si algún artista puede decir que gozó su estadía en Guadalajara, ese es Maluma.

El colombiano, que anoche actuó en el Auditorio Telmex con un show abarrotado por 10 mil almas que corearon sus éxitos hasta hacer retumbar el recinto, llegó a la ciudad desde el lunes, a las 18 horas. Por la fama que ahora lo tiene en los cuernos de la luna, se pensaría que no querría salir del hotel, pero pasó todo lo contrario.

Al llegar a su hotel, lo primero que hizo fue cambiarse de ropa, ponerse unos shorts e ir al gimnasio por poco más de una hora, y ya por la noche, se alistó para cenar en Río Viejo, donde degustó diferentes platillos mexicanos, probó de todas las salsas y cantó hasta altas horas de la noche con un mariachi.

Eso sí, Maluma es sencillo, pero debe estar vigilado por un séquito de guardias de seguridad, que va de cinco a siete personas, dependiendo de lo que haga. Y, por ejemplo, en el restaurante, no dejan que nadie se acerque con cámaras cuando cena o canta con el mariachi, pues cuidan mucho su imagen.

El martes amaneció contento, hizo de nuevo ejercicio y pidió salir a comer y hacer unas compras. Decidieron llevarlo al restaurante Talento porque es amante de las pastas y después aprovechó para hacer compras en la plaza.

Cuando Maluma lanzó, cerca de las 17 horas, un tuit comenzó la locura; una hora después ya había un operativo para resguardarlo. Gritos, piropos, decenas de celulares captándolo fue la escena del lugar.

Maluma, lejos de molestarse, estaba feliz, agradecido, y decidió subir a sus redes el escándalo que causó en Plaza Andares. Ya por la noche cenó en su hotel.

Ayer, fue un día más relajado, pasó más tiempo descansando para su presentación, aunque no hizo soundcheck. En sus peticiones es un hombre muy tranquilo que sólo pide agua, algunas frutas, en sí, nada fuera de lo común.

Más de uno temió perder un tímpano al momento que Maluma salió al escenario a las 21:26 horas. Y es que la locura era tal, que las niñas perdieron los estribos con los éxitos como Borro cassette, Sin contrato o El perdedor.

La sorpresa la dio en Felices los 4, donde cantó con mariachi.

Y al final del show, su alumno de La Voz Kids, el tapatío Eduardo Barba, cantó con él Carnaval.

La producción tuvo derroche de pantallas de Led, una decena de bailarines, rampas para que se acercara a sus fans y un audio que retumbó el lugar.

En el público destacaban muchos niños de 6 a 10 años que se sabían cada tema de inicio a fin.

Al parecer, la fama aún no se le sube a la cabeza.

 

GE/I