Al fin cae la oreja

(Foto: Especial)

Después de ocho días consecutivos de feria, con corridas ininterrumpidas, ayer cayó la segunda oreja en Madrid a cargo de David Mora, quien tuvo en San Isidro su segunda tarde de 2017, para ser el segundo en lo que va de feria en tocar pelo.

Toros deslucidos ha sido el común denominador de este serial español, y ayer no fue la excepción. Toros procedentes de la ganadería de Parladé fueron los que se lidiaron ayer, y el único de los seis que destacó fue el cierra plaza, de nombre Helénico, un astado propicio para el toreo, bravo y con buenas hechuras que se dejó meter mano por David, quien supo aprovechar lo que el burel ofreció.

El mejor momento de David Mora vino con la muleta en este último de la tarde, luego de que el ibérico se empleara en tandas por derecha de mucho mérito, hondura y temple, pero a su vez ejerciendo poder, torería e inteligencia para saber llevar de principio fin la lidia de este ejemplar.

La conexión con la afición fue fundamental, y Mora supo llegar a los tendidos, que fuerte corearon sus tandas, quien también lució al natural, con muletazos llenos de verdad y transmisión. El remate de faena fue crucial, y tras acertar con el acero y cubrir la afición de pañuelos, le fue otorgada la oreja.

Por su parte el segundo en el cartel, Iván Fandiño, tuvo una de sus tardes más duras en Las Ventas. No fue una corrida con opciones para él, y su peor momento lo vivió con el segundo de su lote, un manso sin cualidades con el que el matador se mostró corto, escuchando pitos y protestas por parte de la afición.

Y en silencio también se fue Curro Díaz, que aunque estuvo por encima de las condiciones de sus toros, no pudo hallar triunfo dadas las nulas opciones que su lote ofreció. Ambos toros se fueron entre silbidos, en protesta a las condiciones que presentaron en el ruedo, acusando debilidad y falta de casta.

Así se llevó la octava corrida del abono en Madrid, donde por cierto tuvieron que ser devueltos dos toros por sus pésimas condiciones, saliendo dos sobreros que tampoco de prestaron para lucir.

 

GE/I