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Tlaquepaque, fosa de desaparecidas

(Foto: Jorge Alberto Mendoza)

De las 22 mujeres jaliscienses que entre marzo de 2015 y mayo de 2017 han sido denunciadas ante la Fiscalía General del Estado (FGE) como desaparecidas y luego halladas muertas, la mitad apareció sin vida en Tlaquepaque. El municipio tiene el tétrico primer lugar.

Se trata de 11 mujeres que tenían diferentes ocupaciones, entre las que sobresalen cuatro amas de casa y tres empleadas. Del resto, dos no tenían empleo, una era comerciante y otra una jubilada. Todas tienen en común que sus cadáveres se hallaron en el municipio tlaquepaquense. La Fiscalía General no precisa en su estadística si las 11 mujeres murieron asesinadas o por otras causa.

La más joven de las 11 localizadas muertas en Tlaquepaque era una adolescente de 15 años y la mayor tenía 60, de acuerdo con las edades que aparecen de cada una en la base de datos de la fiscalía estatal. La mayoría eran mujeres jóvenes. En promedio tenían 33 años.

De las 11 mujeres desaparecidas y después encontradas muertas en Tlaquepaque, a siete las hallaron en 2015, a dos en 2016 y dos más en 2017, hasta el 10 de mayo.

En ese lapso de poco más de dos años, en promedio cada cuatro meses es hallada sin vida en Tlaquepaque una mujer que había sido reportada ante la fiscalía como desaparecida.

El conjunto

De marzo de 2015 al 10 de mayo de 2017, la fiscalía estatal reporta en su base de datos a 2 mil 778 mujeres desaparecidas y luego localizadas.

Desde otra óptica, a partir de la anterior estadística que la FGE tiene en su sitio web, se deduce que de cada 100 mujeres de Jalisco cuya desaparición es denunciada, una aparece muerta.

Los casos de mujeres desaparecidas y encontradas sin vida es un tema delicado. La Ley de Atención a Víctimas del Estado obliga a proteger información de las personas que han sufrido una situación de este tipo, de ahí que no aparezcan datos como sus nombres.

El tiempo es vital para localizar a las mujeres desaparecidas. En el caso de las 22 halladas sin vida, el cuerpo de nueve fue encontrado en un lapso que va entre el mismo día de la denuncia hasta una semana después. De tres meses a un año transcurrió la ubicación del cadáver de cuatro.

Sólo una de las 22 mujeres halladas sin vida desapareció en Tlaquepaque, pero la estadística oficial informa que no tiene el dato de dónde fue ubicado su cuerpo.

La base de datos de la FGE está en la web para cumplir con la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Jalisco y sus Municipios, que en el artículo 8, fracción VI, en su inciso n, señala que los sujetos obligados deben publicar las estadísticas que generen en cumplimiento de sus facultades, competencias o funciones con la mayor desagregación posible.

De dicha base de datos se desprende que 16 mujeres fueron halladas muertas en 2015; otras tres en 2016, y sumaban tres hasta el 10 de mayo de 2017. En promedio, en ese lapso, una mujer fue reportada y aparecida muerta cada dos meses en Jalisco.

Con ocho, Zapopan es el municipio que registra más desaparecidas y luego encontradas muertas; después está Guadalajara, con seis, y Tonalá con tres.

Sobre su ocupación, destacan las empleadas, seis en total; otras seis eran desempleadas. Enseguida están tres que se dedicaban al hogar. Dos eran estudiantes, una de siete y otra de 14 años de edad. Son las más numerosas. El resto se trata de una jubilada, una estilista y una comerciante, entre otras.

La familia de dos mujeres que eran buscadas las halló en el Servicio Médico Forense. Una se trataba de una niña de dos años de edad, la más pequeña de las 22, que desapareció en Tonalá en diciembre de 2015.

Visión simplista abona a desconfianza: especialista

Las mujeres desaparecen por diversos factores; decir que se van por su propia voluntad es miope y no abona a erradicar el problema, consideró el especialista en seguridad Alfonso Ibarra Rivas.

“Decir de la fiscalía: ‘Se fueron por su voluntad, se fueron por motivos sentimentales’ es una visión muy simplista; yo tengo la percepción, y estoy seguro de que la sociedad en amplios sectores la comparte conmigo, de que las autoridades de alguna manera se están lavando las manos; el problema ya los rebasó desde hace muchos años” y no se ha aclarado por qué sigue sucediendo.

“No, no se van por su voluntad. Tenemos cifras oficiales muy alarmantes y también hay una cifra negra en aquéllas en las cuales las familias no denuncian las desapariciones”, enfatizó el académico de la Universidad del Valle de Atemajac (Univa), aunque reconoció que no existe un estimado de cuántas desapariciones de mujeres no se denuncian.

Por otro lado, Ibarra Rivas celebró que en Jalisco 2 mil 778 mujeres fueron encontradas, pero lamentó que al hacerlo, la Fiscalía General del Estado (FGE) cerró las investigaciones y el análisis de las causas se quedó corto.

El investigador recordó que “el fenómeno de la desaparición de las mujeres en este país no es nuevo; la realidad de las cosas es que tenemos antecedentes de dolorosas desapariciones desde hace prácticamente 20 años o más”; no obstante, ni la sociedad ni las autoridades han aprendido.

Esto se debe a la poca visión y desinformación ofrecida por los encargados de procuración de justicia.

“Ya sea que sea una política pública, es decir, decidido por ellos, o que sea casual, el efecto que tiene en la ciudad no es muy buena porque abona al descrédito y a la falta de confianza que la sociedad tiene en sus instituciones”, consideró.

El resultado de la falta de estrategias es el fracaso de los programas y fiscalías especializadas.

De acuerdo con el investigador, la desaparición de mujeres puede tener diversos motivos, entre ellos el secuestro, ocasionado por el dinero; y la privación ilegal de la libertad con fines erótico-sexuales.

“Las ciudades grandes atraen, para bien o para mal, atraen diversos fenómenos sociales; uno de ellos puede ser la explotación sexual. Si vivimos en una ciudad grande, pues es más fácil dedicarse a eso que en una ciudad más pequeña”.

JJ/I