Tecnología para resolver problemas

(Foto: Especial)

Alumna de Psicología y operadora del drone. Mónica Vargas Michel dice que las herramientas tecnológicas son necesarias para la resolución de problemas sociales.

La alumna de noveno semestre del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y colaboradora de Signa Lab dice que pueden llegar a hacer cosas interesantes. “Para mí es generar información que no estás acostumbrado a ver, es una visualización necesaria para dar a conocer lo que estamos haciendo con nuestra ciudad”.

Dijo que es necesario un espacio como Signa Lab que utiliza la tecnología para repensar las formas en las que construimos las cosas. “Es utilizarla para atender problemáticas como la movilidad, lo que pasó con la ciclovía de Marcelino García Barragán o del Bosque Pedagógico del Agua”.

Vargas Michel a sus 22 años es de las pocas alumnas que operan un drone y es un ejemplo del activismo social. Actualmente, es parte de Movilidad ITESO y de la Red universitaria para la movilidad.

Al cuestionarle su gusto por el área audiovisual comentó que nació después de ser asistente de investigación en séptimo semestre.

“Cuando terminó el proyecto, me interesaba algo distinto y yo ya estaba cursando materias de audiovisuales y me llama la atención vincular mi carrera de audiovisuales para generar nuevas propuestas para dar a conocer la información que se genera de un entorno más académico. Todo empieza desde que estoy en cuarto semestre, que me meto a este proyecto de laboratorio urbano en ruta que era para analizar las condiciones de los operadores de transporte público y a partir de la información quise hacer un documental de una operadora de transporte público y ahí fui generando la idea de que sería necesario buscar cómo compartir estas cosas que pasan todos los días que no nos damos cuenta”.

Agregó que “desde ese proyecto como que fui comprometiéndome con la idea de cursar formalmente materias de audiovisuales y de ahí cuando entré en este espacio en octavo semestre. Aquí íbamos en grupo a volar el dron, fuimos adaptándonos todos y tengo mucho que aprender de drones, sé las cosas básicas, se hacer las actualizaciones y puedo irme a volarme yo sola, pero me quedo corta. En videos 360, a mediados de semestre queríamos producir algunos videos y teníamos que saber editar y era divertido”.

Al ser de las pocas mujeres que han optado por el manejo de drones, asegura que no de verse como algo anormal.

“Que una mujer que vuele drones no es algo que debería brincarnos tanto, que en la medida que normalizamos, lo perpetuamos un poco. Yo puedo entender de donde viene que no es normal, pero no es exclusivo de mujeres ni de hombres pero sí entiendo de donde viene que no sean tantas las mujeres que lo vuelen. Al principio no era cómodo porque sentía una gran responsabilidad pero ahora es algo normal. Creo que tiene que ser más común para que nos podamos sentir más cómodas utilizando ciertas tecnologías y que siempre pensemos en vincularnos con otras personas y generar este ambiente de cuidados mutuos”.

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