Video: Crónica del calor en el Ártico

El email llegó a mediados de junio y dejaba en claro que se equivocaban quienes pensasen que el calentamiento mundial podría convertir nuestra expedición por el Ártico en un crucero de verano.

“Lo más importante que deben llevar es un buen par de botas cálidas y fuertes. Va a haber nieve y hielo en la cubierta del rompehielos”, decía la nota.

La Associated Press se aprestaba a participar en un viaje de un mes y 10 mil kilómetros en el que expertos documentarían el impacto del cambio climático en el hielo y las frígidas aguas del Ártico. Una vez que la nave ingresaba en el legendario Paso del Noroeste que comunica los océanos Atlántico y Pacífico, no habría dónde reabastecerse ni buscar ayuda por cientos de kilómetros. Así que a comprar un buen par de botas. Es mejor estar preparado.

Si algunas partes del planeta están transformándose en un horno por el calentamiento global, el Ártico bien puede ser considerado su acondicionador de aire. El norte helado desempeña un papel clave en el enfriamiento del resto del planeta al devolver algunos de los rayos del Sol al espacio.

Pero también se está recalentando. El año pasado fue el más caluroso del que se tengan noticias en el Ártico. Y desde hace varias décadas que fotos satelitales muestran una notable declinación en la cantidad de hielo que hay en las aguas del Ártico, un fenómeno que ya afecta la vida humana y animal en la región, desde las comunidades inuit hasta los osos polares.

Los científicos dicen que el ya no habrá aguas congeladas en el Ártico durante el verano en las próximas décadas. Y pronostican que el impacto del derretimiento de los hielos se sentirá incluso en Florida.

“Las cosas están cambiando en el Ártico y eso genera cambios en otros sitios también”, comentó Davis Snider, el veterano marino responsable de conducir el rompehielos finlandés MSV Nordica.

Los investigadores querían observar de primera mano los efectos del calentamiento global que se perciben desde el espacio. El barco partió de Vancouver a comienzos de julio y llegó a Nuuk, en Groenlandia, el 29 de julio. Es la vez que más temprano se internó una nave en una región que generalmente no es navegable hasta más entrado el año debido a los hielos. 12 días después de la partida, aparecieron de la nada las primeras masas de hielo.

Al principio eran témpanos solitarios. Pero al llegar a Point Barrow, en el extremo norte de Alaska, había hielo por todos lados.

Snider recordó que cuando empezó a hacer visitas guiadas por las aguas del Ártico hace más de 30 años, los bloques de hielo a mediados de julio se extendían 50 kilómetros al sudoeste. En esos días, un barco se hubiera tropezado con bloques muchos más gruesos y azules que habían sobrevivido al deshielo del verano y que estaban tan duros como el cemento.

El termómetro afuera daba una temperatura de 8.3 grados centígrados, pero no se sentía tanto frío en esta región del mapa donde el Sol nunca se va y los días se confunden con las noches.

Cuando el rompehielos ingresó al Estrecho Victoria, bien adentro del Paso del Noroeste, tratamos de divisar una sombra que se mueve a la distancia o una mancha amarillenta en la vastedad de blanco que revelaría la presencia del depredador terrestre más grande del mundo. De repente, alguien gritó: “¡Nanuq, nanuq!”.

Maatiusi Manning, un navegante inuit, había visto lo que todo el mundo esperaba ver: el primer oso polar.

Estos predadores de cerca de 500 kilos están en la cima de una cadena alimenticia que está siendo muy golpeada por el calentamiento global por el impacto inmediato que el derretimiento del hielo tiene en una variedad de animales y plantas que dependen de él.

“Si seguimos perdiendo hielo, van a desaparecer una cantidad de especies”, señaló la bióloga Paula von Weller, que participó en el viaje.

Ninguna criatura es tan asociada con el cambio climático como el oso polar. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EU calculó en enero que hay unas 26 mil especies silvestres y que el derretimiento del hielo de los mares está privando al oso de su hábitat natural.

Algunos de estos animales tan asociados con el hilo no van a poder adaptarse dentro de un tiempo razonable al cambio climático, según von Weller.

A medida que se calientan las aguas, por otro lado, las orcas deben irse cada vez más al norte en busca de comida. Expertos pronostican que serán los principales depredadores de focas en un futuro cercano, desplazando a los osos.

Los humanos también se aventuran con más frecuencia al Ártico en busca de depósitos de minerales y combustibles fósiles, y el potencial de derrames de petróleo preocupa mucho a los ambientalistas.

Algunos dicen que la ausencia de hielos marinos por períodos más largos durante el verano no es tan negativo. Después de todos, los barcos pueden abastecer a aldeas y minas por más tiempo durante el año.

El Nordica llegó a Nuuk, la capital de Groenlandia, en 24 días.

Hacia el final, terminamos sintiendo los efectos del calentamiento global: No llegamos a usar esas botas abrigadas.

Mes pasado rompe récord

El mes de julio pasado fue el más caluroso de todos esos periodos en los últimos 137 años, de acuerdo a los registros modernos, con 0.83 grados Celsius por encima de la temperatura media más caliente entre 1951-1980.

Con base en el análisis mensual de temperatura global que realizan científicos del Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS, por sus siglas en inglés) de la NASA en Nueva York, sólo julio 2016 mostró una temperatura similar, con 0.82 grados Celsius.

Dicho estudio del equipo de científicos se lleva a cabo mediante los datos obtenidos por las personas de cerca de 6 mil 300 estaciones meteorológicas de todo el mundo, informó la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés).

Para el desarrollo del monitoreo se emplean instrumentos basados en buques y boyas que miden la temperatura de la superficie del mar y estaciones de investigación antárticas.

El registro de temperatura global moderno inicia alrededor de 1880, porque las observaciones anteriores no cubrieron de forma adecuada todo el planeta.

Gélido

Es el área alrededor del Polo Norte de la Tierra. Incluye partes de Rusia, Estados Unidos, Canadá, Groenlandia, Islandia, Suecia, Noruega y Finlandia y las islas Svalbard, así como el océano Ártico

JJ/I