Aristóteles: “no me voy”

No dudo que haya quien esté interesado –de buena o de mala fe– en que el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz solicite licencia a su cargo, por las más diversas razones: porque conviene que un jalisciense esté en el equipo del presidente Peña Nieto, porque tiene los méritos para ser secretario de Estado, porque es necesario que esté cerca de donde se tomarán las decisiones políticas sobre la sucesión, porque sería la forma en que podría sumarse al equipo del candidato presidencial de su partido y quizás llegar a formar parte de su gabinete en caso de ganar las elecciones en 2018.

Claro, estas razones si los deseos son de buena fe. Pero en caso contrario hay quienes pretenden que deje el cargo porque estorba a sus intereses políticos, porque no forman parte de su equipo político, porque quizás no les cumplieron lo que les ofrecieron, porque con ello consideran que se beneficiaría el jefe del equipo político al que pertenecen, porque de esa manera se debilitaría el PRI en Jalisco y eso beneficiaría a sus adversarios políticos, y quién sabe por cuántas razones más.

Lo que no entiendo es por qué no pocos medios de comunicación, electrónicos e impresos, desde anteayer difundieron la noticia de que el presidente del PRI, Héctor Pizano Ramos, anunció o confirmó que, efectivamente, Sandoval Díaz había recibido ya la invitación del mandatario federal para irse a su gabinete… ¡o a la dirigencia del PRI!, con base en una declaración del dirigente priísta donde nunca dijo lo que dicen que dijo.

Pero esto último ya lo abordé en mi entrega de ayer. Lo importante ahora es que fue el propio gobernador Aristóteles Sandoval quien salió a aclarar la confusión de los medios de comunicación y ratificó lo dicho por Pizano Ramos: no hay invitación alguna de Peña Nieto.

“Estoy concentrado trabajando, disfrutando de mi gestión, sobre todo superando retos que tenemos, y a lo que me comprometí, me comprometí con mi estado. Hay rumores que, efectivamente, se han dicho muchas cosas, pero no hay nada absolutamente oficial (…). Están hablando ustedes de un baile al que nadie me ha invitado…”, declaró el mandatario ayer ante los reporteros.

Y agregó:

“No hay ninguna invitación. El entorno es de una agenda de trabajo, de compromisos que tengo con Jalisco, con los jaliscienses, y ésa es mi prioridad (…). Estoy concentrado en Jalisco, lo demás es rumorología, y sí quiero aclararlo: no hay absolutamente nada, no hay ninguna invitación, no hay absolutamente nada en este momento”, reiteró Sandoval Díaz.

No encontré registro de un gobernador jalisciense que haya solicitado licencia para irse a formar parte del gabinete presidencial en el cierre de la administración federal, como sería el caso de Aristóteles Sandoval en la eventualidad de ser invitado por el presidente Peña Nieto.

Sí, en cambio, la historia reciente registra la solicitud de licencia de dos gobernadores para integrarse al gabinete del presidente de la República al arranque de su mandato. Son los casos de Juan Gil Preciado, quien meses antes de concluir su sexenio fue llamado por el presidente Gustavo Díaz Ordaz para ser el secretario de Agricultura. Su antecesor Agustín Yáñez y su sucesor Alberto Orozco Romero concluyeron su sexenio.

El otro caso es más cercano es el de Enrique Álvarez del Castillo, quien a un año de terminar su gobierno lo llamó el presidente Carlos Salinas de Gortari para ser titular de la Procuraduría General de la República. Su antecesor, Flavio Romero de Velasco, concluyó su período constitucional, no así su sucesor, Guillermo Cosío Vidaurri, quien a la mitad de su mandato se vio obligado a solicitar licencia tras las explosiones del 22 de abril en el sector Reforma.

¿De veras Aristóteles será llamado por Peña en el ocaso de su administración? Al tiempo.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I