Estudiantes propondrán mejoras de arte público

Inspiración. Los alumnos del CUAAD toman como figura central a Mathias Goeritz, cuya obra pública es ejemplo de arte urbano bien aplicado. (Foto: Especial)

Varias disciplinas son necesarias para que el arte público sea exitoso. Además de la estética de la pieza, que debe ser tridimensional y tomar un concepto que reflexione, provoque diálogo o genere identidad. De esto están discutiendo los alumnos del Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño (CUAAD), en la Semana Goeritz, que busca conmemorar la vida y la obra del arquitecto en Guadalajara, sobre todo en un taller de arte público.

Los alrededor de 60 estudiantes de varias disciplinas, a propósito de esta semana y de la coyuntura que resulta el programa de arte público del Ayuntamiento de Guadalajara, propondrán proyectos de escultura pública ellos mismos, que contemplen lo estético, lo político, lo urbanista y lo económico como en una contrapropuesta.

Para esto recibieron instrucción especializada, entre otras cosas, con una conferencia que se impartió ayer por la mañana por dos profesores del Centro Universitario, Alfonso Mier Bueno escultor e historiador del arte, y Juan Ángel Demerutis Arenas, especialista en territorio y urbanística, quienes explicaron las implicaciones del arte público a través de varios ejemplos en diversas partes del mundo. Que debe ser un hito, una conmemoración y que, más allá de que sea una buena o una mala obra, tiene que significar algo para el público y estar en armonía con el espacio en que se le coloca.

En La escultura urbana: hito, identidad o rechazo, como se llamó la conferencia, los jóvenes participaron con sus opiniones y escucharon las de los expertos para conjugar sus proyectos.

“Al final del día son las personas de un lugar quienes hacen la pieza y muchas veces las razones por las que les gusta o no un pieza tiene que ver con otras cuestiones más allá de la estética”, dijo Mier Bueno, quien también hizo énfasis en la importancia de educar al público sobre todo de colonias en las que se pondrán esas obras que no tienen otros ejemplos artísticos a la mano.

“Este programa se ubica en una zona muy delicada: (las piezas) están colocadas en espacios muy públicos y además se hicieron con dinero público. No podían esperar menos, es ahí cuando las obras son más vulnerables a las críticas”, dijo a su vez Demerutis, poco después en entrevista. “Éste debió ser un programa muy estudiado, las prisas que tiene este ayuntamiento sólo afectan al programa y los artistas deben entender que su obra no es una pieza de un museo, sino en el espacio de todos, creo que debió buscar que la comunidad se involucrase en la escultura que van a ver todos los días”.

Mier Bueno dijo que para él los artistas que participaron no tienen una responsabilidad directa con lo que se decide en el espacio público: “Esa responsabilidad es del ayuntamiento o de la iniciativa privada que tome una obra y la dirija, son obras de un artista que le gusta a quien toma la decisión, no del artista mismo, a estas alturas en México debería haber un especialista que tome las consideraciones sobre el espacio público, tiene que ser un estudio completo de una serie de aspectos, no solamente una escultura que sea bella y ya”.

Que la escultura se pueda convertir en un bien público y no un mal público, es la expectativa que debe haber en estos programas, dijo Demerutis. “Todas las esculturas son susceptibles a ser una de estas dos cosas según lo que signifique para el público”.

Dijo también que programas como estos son necesarios, pero que deben cuidarse sobre todo los recursos públicos que se invierten, no descartó que la reciente propuesta de diputados del PRI hicieran sobre una ley que impida que se vuelvan a usar recursos del erario para hacer esculturas, dijo que con una buena reglamentación, esta idea podría ser buena.

Tampoco los estudiantes no ven con buenos ojos las dos obras que ya se han inaugurado en la ciudad, ni la de Sincretismo de Ismael Vargas, ni la de La pluma de Pedro Escapa. Entre las varias cosas que mencionaron, incitados por los profesores, salió a relucir el espacio elegido para ambas piezas como un error. De las más de 50 personas en el auditorio no hubo ni un solo estudiante que defendiera las obras.

“No representa algo simbólico para la población”; “no es un hito en ningún sentido”; “parece que los artistas no tenían ni idea de dónde iba a estar ubicada”; “sólo las pueden apreciar los automovilistas”, y “parecen hechas con prisa”, fueron algunos de los comentarios que se escucharon en el Aula Silvio Alberti.

La fecha

Los proyectos que propongan serán presentados el 18 de septiembre

“Al final del día son las personas de un lugar quienes hacen la pieza y muchas veces las razones por las que les gusta o no un pieza tiene que ver con otras cuestiones más allá de la estética”
Alfonso Mier Bueno, escultor e historiador del arte

JJ/I