¿Economía sobrecalentada?

En estos días se han publicado algunos indicadores optimistas relativos al mercado laboral y pesimistas con respecto a la inflación y producción en Jalisco. Entre los indicadores optimistas destacan el crecimiento anual de la ocupación y la tasa de desocupación al segundo trimestre del año. Los indicadores estatales muestran cifras de 2.8 y 2.6 por ciento, respectivamente. Por contraste, las mismas cifras a nivel nacional son de 1.5 y 3.5 por ciento. 

Así, los indicadores muestran que en Jalisco hay una demanda creciente de ocupación y empleo. Particularmente, las cifras del IIEG, muestran que la población ocupada en el estado fue de 3 millones 611 mil 260 personas al segundo trimestre. Esta cifra es equivalente al 6.9 por ciento del total de la población ocupada a nivel nacional. Además, las cifras muestran que los trabajadores asegurados en el mes de julio fueron 1 millón 675 mil 221.

Los indicadores pesimistas son referidos a las variaciones de precios y a la producción. Particularmente, los indicadores acumulados de inflación entre enero y julio muestran que la inflación en la Zona Metropolitana de Guadalajara ha sido de 4.13 por ciento. Por contraste, la misma cifra a nivel nacional ha sido de 3.57 por ciento. Así, los indicadores muestran que los precios están creciendo mucho más rápidamente en Jalisco que en el resto del país.  

Los indicadores de producción muestran que Jalisco se está rezagando relativamente con respecto al resto del país. Particularmente, los indicadores adelantados estatales muestran que el crecimiento anual de Jalisco fue de 1.8 por ciento entre el primer trimestre de 2016 y 2017. Los indicadores adelantados nacionales muestran que el crecimiento anual del país fue del 4.5 por ciento durante el mismo periodo.

Una alta demanda de empleo, una alta inflación y un rezago en la producción ocurren cuando la capacidad productiva no puede seguir el crecimiento de la demanda. Cuando ocurre esta situación se dice que hay un “sobrecalentamiento de la economía”. Los sobrecalentamientos son indeseables porque los mismos suelen terminar con caídas drásticas en el consumo de bienes y servicios y, eventualmente, en recesiones económicas.

En este contexto, habrá de esperar los resultados de la actividad económica al segundo y tercer trimestre del año. Una mejora en los indicadores de ocupación y empleo, una producción de bienes y servicios decreciente, un déficit de la balanza comercial y una política monetaria restrictiva podrían promover desplomes en el consumo a finales de 2018. A nivel estatal, todavía estamos a tiempo de paliar dicho escenario.

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