Historia del deporte, ¿para qué?

Uno de los temas recurrentes al inicio de cada curso escolar en carreras afines al deporte, la educación física y la recreación es el tema de la historia. Ésta que finalmente es la que marca el momento presente de cada disciplina científica y que además nos permite ver de alguna manera de dónde venimos y hacia dónde vamos, en todos los sentidos.

Dicen los que saben que es necesario revisar, sentir y ver a la historia con sentido verdaderamente analítico y crítico para poder apostar a un mundo mejor el día de mañana.

Pero algo ha sucedido en el pequeño mundo de la Cultura Física y Deportes (CFD) que esas historias por demás únicas e interesantes no se encuentran ni googleando, aunque casi todas tienen el mismo ADN, caciques de por medio, cero rendiciones de cuentas, procesos de elección de dirigentes obscuros, selección de deportistas a veces cuestionables y la constante del acomodo de entrenadores a modo y dirigentes inmortales.

Es verdaderamente penosa esta situación, pero siempre alguien se ha visto beneficiado con este tipo de situaciones, a alguien le conviene.

Tenemos el ejemplo de la Licenciatura en Cultura Física y Deportes del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (UdeG) donde no encontramos más de cinco tesis que hablen de la historia de algún deporte o ciencia aplicada específicamente. No discutimos de la tesis que contiene un capítulo de historia; hablamos de temas a desarrollar muy concretos en un solo producto llamado tesis, o sea verdaderos trabajos de investigación.

Las diversas historias de deportistas y dirigentes con sus éxitos las podemos encontrar día a día en los diversos tabloides y actualmente en las redes sociales; esas historias se cuentan a diario, son simplemente las llamadas historia rosas del deporte.

Pero las obscuras, las del otro lado de la moneda, esas que se cuentan en los pasillos y a veces se convierten en leyendas urbanas y que finalmente terminan siendo toda una realidad son las que se deberían de rescatar no solo en un artículo, sino en verdaderos tratados literarios y los profesionales del área están en deuda con esta parte de la historia.

Si no rescatamos nuestras propias historias posiblemente seguiremos en este circulito de medio pelo, porque para qué queremos eso llamado historia del deporte…si después de 35 años, 62 generaciones y cientos de egresados no tenemos nuestra propia historia.

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JJ/I