Purgatorio en la oscuridad

La Presa El Purgatorio fue programada como segunda opción para financiarse con recursos federales y de un crédito que sería contratado por el gobierno de Jalisco; luego, sólo con fondos federales, para terminar como un proyecto público-privado en el que el estado nuevamente tendrá que aportar. En ese ir y venir, también se disparó su costo.

La obra adjudicada a una empresa española que empezó a construirla tuvo dificultades económicas y la dejó abandonada, por lo que nuevamente se concursó y ya tiene un nuevo ejecutor. Todo esto sin que la Comisión Estatal del Agua (CEA) nos diga una sola palabra.

El lunes pasado, la CEA dio a conocer el fallo de la licitación nacional para la construcción de la presa derivadora, que forma parte del llamado sistema Purgatorio (NTR Guadalajara, 19 de septiembre de 2017). La información puede consultarse en su página web.

¿Cuál es el problema con esta licitación? Es sencillo, esta obra ya había sido licitada y adjudicada en 2012 a un consorcio encabezado por la empresa Isolux.

Fue hasta que el periódico El Informador publicó en septiembre del año pasado que la obra se encontraba detenida cuando la CEA, aunque sólo en respuesta a ese medio, que la empresa española Isolux tenía problemas financieros y había dejado de trabajar desde julio de 2015.

El parecido de este caso con lo que sucedió con la empresa Abengoa, que iba a construir el acueducto de la Presa El Zapotillo a la ciudad de León, Guanajuato, llama la atención. Sólo que en El Purgatorio ha habido aún mayor sigilo por parte de las autoridades sobre los problemas que enfrenta.

En la nueva licitación resultó ganador otro consorcio, conformado por las empresas Infraestructura San Miguel, SA de CV, Construcciones y Carreteras, SA de CV, y Maquiobras, SA de CV, que presentaron una oferta de 590 millones 259 mil 456.26 pesos.

La presa derivadora forma parte del proyecto El Purgatorio, que consiste además en acueductos y plantas potabilizadoras. Su función principal será recibir agua de otros dos sistemas, la presa de El Salto y la de El Zapotillo, para luego trasladarla a la Zona Metropolitana de Guadalajara.

La historia de este proyecto comenzó en 2003, cuando el Congreso del Estado autorizó al gobernador Francisco Ramírez Acuña contratar un crédito por 3 mil 200 millones de pesos para el proyecto de abasto de agua para la Zona Metropolitana de Guadalajara. Cuatro años después se formalizó una parte del crédito, por mil 920 millones de pesos para la construcción de la presa de Arcediano.

Una diferencia entre César Coll, ex director de la Comisión Estatal del Agua, ya en el gobierno de Emilio González, y la Comisión Federal de Electricidad, sobre las condiciones de la cortina, terminó en un cambio de proyecto y la decisión de construir la presa en el punto conocido como Purgatorio.

Desde entonces a la fecha se han registrado diferentes cambios en el proyecto, que nunca se han dado a conocer a la opinión pública. Además, en ese lapso, que abarcó los últimos tres gobiernos estatales, se gastaron los mil 920 millones de pesos, sin que ni un peso se destinara a la construcción de la presa.

Cuando se decidió por El Purgatorio, César Coll anunció que el proyecto completo costaría 4 mil 150 millones de pesos. En los cambios, retrasos y fracasos que se dieron durante su gestión y lo que va del gobierno del priísta Aristóteles Sandoval, la obra ya va en más de 8 mil millones de pesos.

Todo esto ha sucedido sin que la CEA dé una explicación. Además, hay que sumar a las dudas cuál será el nivel de privatización del servicio de agua al ser un Proyecto de Prestación de Servicios (PPS).

soniassi@ntrguadalajara.com

JJ/I