Miles quedan sin casa

Sin nada. A una semana del sismo, hay unas 17 mil personas en 48 albergues debido a la destrucción o daño de viviendas. (Foto: Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO. Miles de personas en la Ciudad de México se han quedado literalmente en la calle tras el sismo de 7.1 que golpeó el centro del país.

Miguel Ángel Mancera Espinosa informó que 7 mil 649 inmuebles han sido evaluados y se determinó que 87 por ciento de ellos son seguros y sólo requieren reparaciones menores.

Sin embargo, eso significa que alrededor de mil lugares han sido calificados como inhabitables y el número podría crecer.

Mientras las autoridades continúan la búsqueda de sobrevivientes y cuerpos de víctimas del temblor que devastó más de 30 edificios en la capital del país y dejó al menos 318 fallecidos, expertos recorren diversas zonas para inspeccionar edificios y determinar si son habitables.

Mancera Espinosa señaló en su cuenta de Twitter que cerca de 17 mil personas han sido atendidas en 48 albergues, aunque no está claro cuántos de ellos siguen ahí. Muchas personas han reportado que se mudaron con familiares o amigos.

Varias familias han acampado por días fuera de departamentos y edificios colapsados en espera de saber algo sobre sus seres queridos que quedaron atrapados bajo los escombros, con la esperanza de que puedan ser localizados con vida cinco días después del sismo.

Las autoridades también evalúan la seguridad de las escuelas en la capital para determinar si los niños pueden regresar el lunes a clases.

Equipos de rescate y autoridades han sacado docenas de cuerpos de los edificios colapsados, pero también a varios sobrevivientes.

La Marina ha dicho que se han recuperado 105 cuerpos y rescatado con vida a 115 personas después del sismo.

Muchos de esos sobrevivientes permanecen hospitalizados recuperándose de diversas heridas, desde fracturas hasta daño cerebral.

En un cuarto de hospital a cuadras de distancia del lugar donde sobrevivió 26 horas bajo los escombros de un edificio de apartamentos de nueve pisos, José Luis Ponce descansa sedado y con un respirador, vivo pero con múltiples fracturas de hueso y daño en sus pulmones y riñón.

"Él dijo que iba a estar conmigo siempre”, indicó su hija, Claudia Ponce, de 30 años.

“Ahora no es el momento para no hacerlo”.

JJ/I