Norton: de guerras, fronteras y exilios

Memorias. El artista latinoamericano recuerda su gusto por los trenes desde niño, de ahí que ese universo se vea reflejado en su obra. (Fotos: Cortesía Musa) (Foto: Especial)

El artista plástico Norton Maza tiene una larga historia ligada a la migración. Su obra por eso resulta fundamental en los tiempos que vivimos. Una de sus piezas, Deep Impact –que consta de un globo terráqueo atravesado por fronteras de bronce y atosigado por un meteorito que aparentemente está a punto de impactarlo– se expone en una sala en Estados Unidos de donde, según contó el artista, muchos espectadores han salido con la congoja de que les hablen de este tema en todos lados, en parte por la era Trump. Otros salen conmovidos. Nadie queda indiferente. Estas fronteras son una constante en su obra.

Nació en Lautaro, pero se concibe latinoamericano, no chileno. De niño vio a su padre, un profesor de matemáticas, encarcelado por el golpe de estado en Chile, cuando fue liberado después de tres años se fueron a Francia a vivir en el exilio. El pequeño Norton entonces no sabía ni una palabra en ese nuevo idioma con el que tendría que comunicarse con sus congéneres y aprender las ciencias. Con ese mismo francés después traduciría las conversaciones de sus padres con otros interesados en el conflicto político de Pinochet.

Allí, en una escuela en la que poco convivía con los demás, hizo sus primeros dibujos y ya por entonces dibujaba escenas complicadas, combates, ambulancias, todo eso que fue su entorno cuando niño. “Poco después gané un concurso en la escuela, con un dibujo, mi madre me llevó a conocer el museo de Louvre y ahí vi las pinturas del renacimiento: pensé de inmediato que había un truco, algo de magia en todas esas imágenes, durante muchos años seguí creyéndolo, que había un truco en todo eso”, contó el artista a El Diario NTR.

Su destino como artista plástico también sería transmigratorio. Sus estudios profesionales fueron en Cuba. Ahora mismo, mientras sus piezas se están desarrollando en el Museo de las Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara como parte de su residencia artística, otras piezas están también en Red Lines, un centro cultural en Denver, Colorado y las próximas semanas en Santiago de Chile.

En la exposición que se inaugura el 19 de octubre en el Musa, el artista pone en el centro de la sala un reclinatorio, los que normalmente se usan en los confesionarios, tras el que se puede ver un primer plano de un paisaje que luego, a medida que el espectador se va acercado, se desarrollan cuatro escenas en una maqueta: el tren con sus migrantes encima, los alambrados que marcan el fin del territorio, el tráfico en los camiones de carga y en general la escena de una bahía en blanco y negro alumbradas por unas luminarias que dan la impresión de estar iluminando un reclusorio. Esto, por supuesto, propone muchas lecturas: la de quien se hinca y pide perdón, señaló Marisa Cachiolo, la curadora de la muestra, pero también la del francotirador a punto de atacar –quizá porque los culpables de la situación somos todos– y la de quien mira una situación desde lejos y lo que pasa cuando la miras de cerca

Es una maqueta. “Yo siempre quise tener un tren, y perdón si vuelvo a mi infancia, pero creo que es fundamental para entender mi obra”, dijo en la entrevista. “En Francia teníamos un vecino que tenía un tren al que yo me pasaba horas contemplando, creo que en arte se trata de siempre regresar al juego, de aprender los trucos, sí, las herramientas, pero de estar jugando siempre”.

Norton, así por su nombre de pila, como él se dirige a todos con quienes habla, encuentra en el arte y en la reflexión que busca generar en quien lo mira tintes de esperanza. Esperanza por un mundo cada vez más azotado por las fronteras. “Por supuesto que no deberían existir las fronteras”, señala. “Pero no sólo las de concreto, si no las ideológicas, las religiosas, las de los estereotipos, las que impiden a las mujeres decidir sobre sus cuerpos, todas las fronteras”.

Ahora mismo está ideando una serie de acuarelas que tendrían que hablar sobre la utopía sobre el mundo perfecto que él imagina y dice que no sabe que no puede imaginárselo del todo, pero que a través de las plásticas, a través de la práctica diaria de la reflexión que luego deviene en piezas de museo, la sigue buscando, pero sabe que tiene que ver con la unión entre los pueblos y entre la comunidad, algo que le gusta detonar en su obra.

Este miércoles el artista impartirá una charla previa a la muestra de la obra, en el Museo de las Artes, a las 16 horas. La entrada es libre.

“Creo que en arte se trata de siempre regresar al juego, de aprender los trucos, sí, las herramientas, pero de estar jugando siempre”
Norton Maza, artista plástico

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