Zavala, Alberto y Emilio

Junto con sus correligionarios Fernando Canales, de Nuevo León; Guadalupe Osuna y Alejandro González, ambos de Baja California, los ex gobernadores Alberto Cárdenas Jiménez y Emilio González Márquez manifestaron su respaldo a Margarita Zavala luego de que renunció a su larga militancia en el PAN.

“Ante la encrucijada del PRI corrupto y del populismo de López Obrador, Margarita se presenta como la mejor opción para encabezar el gobierno de la República. Lo anterior, no sólo por el hecho de que la gran mayoría de las encuestas la han venido señalando con claras posibilidades de ganar la Presidencia, sino porque con su integridad, visión, inteligencia y fortaleza puede encaminar a México a mejores condiciones de vida”, expresaron los ex mandatarios en su desplegado en la prensa. Y agregaron:

“Es una mujer valiente que ha decidido no someterse ni doblegarse, sino hacer historia y dar testimonio de coherencia y determinación (…). Es una profesionista ejemplar, maestra y servidora pública que ha dignificado la política”.

Más allá de la discusión sobre si los ex gobernadores deben renunciar o no al PAN o desde su militancia apoyar la potencial candidatura de quien buscaría llegar a la Presidencia de la República por la vía independiente, preguntemos: ¿qué le pueden aportar a Margarita en Jalisco Cárdenas Jiménez y González Márquez? Porque la respuesta a esta pregunta es finalmente lo más importante para las aspiraciones de Zavala.

Mi opinión es que los votos de panistas jaliscienses que obtenga Margarita Zavala mayoritariamente serán por cuenta propia y pocos, muy pocos, provendrán de lo que le sumen ambos ex mandatarios, pues ninguno de los dos representa corrientes fuertes e importantes dentro del blanquiazul en el estado.

Ni Cárdenas Jiménez ni González Márquez cuentan con operadores que trabajen dentro y fuera del PAN a favor de la señora Zavala. El primero, porque el que pudo ser su grupo político se dispersó a causa de desencuentros internos que los llevó a sumarse a otras corrientes o a las que ya pertenecían –el Grupo Zapopan, por ejemplo–, amén de que de los integrantes de su gabinete varios fueron hombres de empresa que regresaron a lo suyo al final del sexenio.

Sin menospreciar su trabajo político como gobernador y militante panista, el peso de Alberto Cárdenas quedó reflejado en su intento por ser presidente municipal de Guadalajara y no lograr ser más que regidor de oposición. Vamos, no hay un cardenismo dentro del PAN, ni siquiera en su tierra natal de donde brincó para ser gobernador.

En el caso de Emilio González, sus principales activos están ahora en el alfarismo del partido Movimiento Ciudadano o fuera del PAN en la banca. Aunque logró integrar un equipo más compacto que Cárdenas Jiménez, luego de dejar la gubernatura, no existe tampoco la corriente emilista dentro de Acción Nacional.

A diferencia de lo que, eso sí, los emilistas realizaron en 2012 cuando repartieron su voto entre la candidata a la Presidencia de la República, Josefina Vázquez Mota, y el candidato a la gubernatura por MC, Enrique Alfaro, hoy no se advierte cómo puedan emitir ese voto diferenciado si el partido Movimiento Ciudadano tiene su candidato presidencial como parte del Frente Ciudadano por México, pues tendrán que votar a favor de éste para llegar a Los Pinos y por Alfaro para llevarlo a Casa Jalisco.

Por eso sostengo que los votos que puede obtener Margarita Zavala en Jalisco, además de los que le sumen Alberto y Emilio, y algunos chemistas del equipo del senador José María Martínez, podrían ser los del ala tradicional que nada tienen que ver con la onda grupera que invadió al partido años atrás.

Pero aún nos falta mucho por ver en éste desencuentro panista al que aún no se le observa pronto el final.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I