Danzan millones

El Gobierno de Peña dispone para atender la reconstrucción por los daños causados por los sismos de septiembre en ocho entidades, de por lo menos 43 mil millones de pesos, más los 9 mil 400 millones del Fondo de Desastres Nacionales de la CDMX, sin embargo no se aplican ni saben cómo hacerlo.

Tampoco se sabe a cuánto llegan las donaciones ciudadanas, de famosos personajes y gobiernos extranjeros hechas a fundaciones, tiendas de autoservicio y departamentales, bancos y diversas marcas que ofrecieron duplicar, triplicar y hasta quintuplicar cada peso recibido de particulares, mucho menos cómo y en qué se van a gastar.

En medio de la danza de millones reina el caos en la atención a los damnificados y el gobierno estima, sin base, que la reconstrucción costará 38 mil millones de pesos, pero libera sólo 6 mil 844 millones de pesos en recursos que las constructoras, cuales buitres, ya rondan.

La corrupción aflora en el manejo de recursos públicos y privados, por lo que el rechazo social se expresa en manifestaciones populares, como la del viernes pasado en la Ciudad de México, promovida por la Asamblea Nacional Ciudadana para la Reconstrucción.

Hasta el momento, nadie sabe, nadie supo, nada sobre las donaciones realizadas para enfrentar la reconstrucción. Los donatarios y administradores particulares de fondos manejan los recursos a discreción, sin control ni vigilancia.

Por ejemplo, Citibanamex informó que recibió 44 millones de pesos en depósitos y compromisos de colaboración de particulares, los cuales deberá duplicar, de acuerdo con su compromiso público, pero resulta que para ello aportarán también las fundaciones Alfredo Harp Helú y Televisa, que a su vez recibieron cuantiosos donativos sobre los que no han informado.

Tampoco se conoce en que programa de reconstrucción serán aplicados los recursos, ni que institución pública los supervisará o auditará. Así las cosas del altruismo convertido en negocio a costa de la tragedia social.

AHORROS

Frente al revés que México ha recibido en su afán de mantener el TLCAN, que sólo beneficia a las grandes corporaciones transnacionales y algunas nacionales, ahora resulta que para el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo y para el canciller, Luis Videgaray, el tratado ya no tiene el mismo impacto económico que antes y no sería el fin del mundo.

@salvador_mtz

JJ/I