La prensa, ¿culpable de todo mal?

Normalmente no suelo expresar los problemas que como reportero puedo tener o pueden encontrarse colegas de otros medios en la labor diaria por encontrar información. Imagínense, no terminaríamos nunca de contar tantas historias, y algunas de ellas, también lo reconozco, son intrascendentes y de poco interés para el lector.

Sin embargo, hay momentos en los que vale la pena analizar lo que pasa actualmente, porque se ha vuelto un argumento muy recurrente. En los momentos de crisis de resultados, cuando ya no se encuentra salida o explicación a lo que sucede, lo más fácil es responsabilizar a los medios de comunicación.

Por ejemplo, la más reciente reacción agresiva de parte del defensa panameño Felipe Baloy hacia un reportero de su país que le cuestionó su rendimiento en la goleada de 4-0 ante Estados Unidos, lo hizo responder de una manera irrespetuosa hacia quien le hacía la pregunta. Se puede entender que el jugador, como se dice coloquialmente esté caliente por la forma de perder, y que cualquier comentario en contra le provoque molestia. Pero no justifica el insulto.

Poco después del exabrupto de Baloy, vino la solución más sencilla de parte de su técnico Hernán Darío Bolillo Gómez: no hablar más con la prensa, porque consideró que se le había faltado al respeto a su jugador, y que como selección son una familia y deben protegerse de todo lo que consideren un ataque.

No es la primera vez que un técnico, selección o club tome una decisión de tal manera. Ni será la última seguramente.

A esto se agrega que con el auge de las redes sociales cualquier persona puede opinar, y los comentarios expresados crecen como una bola de nieve para generar más presión.

Trasladando lo sucedido con Baloy y su técnico a cualquier escenario del futbol en el mundo, tenemos más ejemplos sobre este tipo de medidas.

Desde mi experiencia, lo que puedo manifestar es que como periodista lo que se nos ha enseñado y hemos aprendido es que no somos ni debemos ser porristas. Nuestra misión es observar los hechos, analizarlos, juntar las piezas y mostrarlas al público para que cada quien saque sus conclusiones.

Al personaje entrevistado, según sea el momento, la tarea es cuestionarlo. Es imposible maquillar una crisis y mostrar un mundo feliz cuando sabemos que hay un desorden y es muy evidente.

@ofares72

JJ/I