Cientos contemplan el paso de ‘La Generala’

(Foto: Jorge Alberto Mendoza)

El paso de la Virgen dejó una estela de sillas y bancos de diversos tipos y cuyos ocupantes les queda contemplar el paso del río de gente que sigue a la imagen echa con pasta de maíz. 

Unos cargan a cuesta su asiento; a unos metros de la imagen los asistentes callan. Aplausos y vivas. Un grupo de devotas inicia un canto litúrgico. 

El amontonamiento incrementa, hay quien ya se queja de dolor de pies. 

La imagen va en su carruaje ornado de muchas flores. Tomó el carril norte sur de la avenida Américas. Los cuerpos de seguridad de la arquidiócesis y de la policía guardan un perímetro para una procesión sin contratiempos. 

Algunos danzantes, agotados, toman un receso en los estacionamientos de las agencias automotrices: aflojan sus cinturones y amarres, descansan los tocados de plumas en el piso y sueltan un suspiro. 

Una cabalgata de caballos y jinetes blancos flanqueado una de las calles, para unirse a la posesión. 

Más atrás, los peregrinos caminan con desenfado, como recién salido de misa. Son los que ya le aplaudieron y vitorearon. 

 

GE