Favorecer la libertad de expresión

Triste resulta que la noticia más compartida de las últimas semanas entre la sociedad sea el berrinche de algún político contra un ciudadano (Enrique Alfaro) o el actor que abofetea a un reportero de espectáculos (Eduardo Yáñez), como violación a los derechos de libertad de expresión, cuando hay asuntos de la misma índole, más graves que demandar. La UNESCO,  creada en 1945, defiende la libertad de expresión como derecho humano inalienable establecido en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Promueve la educación de calidad como derecho y requisito para el desarrollo laboral y el progreso científico. Se pronuncia por la libre circulación de ideas por medio de la palabra y de la imagen, por lo que fomenta la creación de medios de comunicación libres, independientes y pluralistas difundidos a través de cualquier plataforma o formato.

En México estamos lejos de dicha libertad de expresión y vivimos en peligro para ejercer el periodismo y nuestro derecho en la empresa. Once reporteros asesinados en 2017. En lo que va de la década, 798 denuncias por agresiones y 130 periodistas ultimados. La necesidad de educar en la libertad de expresión en la familia, la escuela, la empresa y la sociedad es urgente y requiere de una estructura que brinde seguridad para lograr los objetivos necesarios. La UNESCO ha editado el texto para las escuelas Caja de Herramientas para la Libertad de Expresión donde analiza conceptos y genera recomendaciones e incluso toca el tema del Internet con ejercicios prácticos, proyectos y actividades para lograr la libertad de expresión.

Ningún texto, cátedra o discurso servirá si no se vive en un ambiente de libre expresión y para ello los educadores debemos enseñar que tanto la comunicación oral como la escrita debe evitar ofender, herir o lastimar y lograr que los estudiantes y la sociedad aprendan a dialogar, demandar y exigir espacios de paz, progreso, integridad y honradez tanto en la familia, la escuela, la empresa y la sociedad.

La libertad de expresión no es un conocimiento sino una actitud y un valor permanente. Para ello, comunicarse con respeto, inteligencia, prudencia sin perder la firmeza, claridad y valentía debe ser parte del currículo explícito. Adicionalmente toda autoridad desde los padres, maestros, directivos, jefes, empresarios y políticos que sirven a su pueblo, debemos generar habilidades y destrezas para escuchar, dialogar, meditar, debatir, discernir, aceptar y corregir.

@Saucedodlallata

JJ/I