Combina docencia con la labor social

GALARDÓN. Al ser una egresada destacada de la Univa, Llanos Leaños fue reconocida la semana pasada con la presea Ocelote 2017. (Foto: Liliana Razo)

“La suma de los esfuerzos es el éxito. Un maestro nos decía que en la música una melodía es bonita, pero si se le suman otros instrumentos suena mejor, y así se construyen los proyectos”: ése es el lema con el que Ernestina Gómez Llanos Leaños, nutrióloga y docente de esta profesión en la Universidad del Valle de Atemajac (Univa) y en la Universidad Panamericana (UP) ha logrado combinar la docencia y labor social al dirigir un comedor comunitario e involucrar a sus alumnos en este proyecto.

La docente, quien este año cumplió 20 años de trayectoria en la Univa, recordó que desde que salió de la universidad se interesó por colaborar en pro de la comunidad, por lo que en 2001 se unió como voluntaria al centro comunitario que ahora encabeza.

 “Soy egresada de la Univa, estudié nutrición en la séptima generación, egresamos en 95. Cuando (salí) me fui un año al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (ubicado en la Ciudad de México) a hacer mi servicio social en trabajo comunitario, siempre me gustó cuando estudiaba la carrera el área de comunidad. Ahí fue mi primer acercamiento y fue muy duro ver realmente la pobreza y necesidad”, comentó

Además de descubrir su vocación por ayudar a los necesitados, a su regreso a Guadalajara se dio cuenta también que le interesaba la docencia. 

“Cuando regresé me ofrecieron un trabajo en un laboratorio y la verdad es que la paga era muy buena, me daban todo; sin embargo, ocho meses después me ofrecieron apoyar sustituyendo en una clase a una maestra, la suplí y en ese momento dije, ‘no sé que estoy haciendo allá, pagan bien, pero no es lo mío’”.

“Cuando lo viví dije, ‘sí es lo mío’. Empecé a trabajar con materias que tienen que ver con la cuestión nutricional y el trabajo con la gente y en noviembre de 1997, fue que entré supliendo a una maestra en Univa y me quedé dando clases de nutrición comunitaria, educación nutricional y ciclo de vida. Durante ese espacio fui alguna vez coordinadora de tutorías, pero me embarace y el padre Maurilio me ofreció media plaza y solamente me quedé con las clases”, añadió.

Comida para los demás

Respecto a su trabajo en el comedor, inició como voluntaria hace 16 años en la colonia Lomas de la Primavera, en Zapopan, al identificar inseguridad alimentaria en escuelas.

“Empezamos a trabajar en la parroquia de los Sagrados Corazones (de Jesús y María), ahí conocí a la madre Orfa. Trabajamos con las escuelas cercanas, íbamos esporádicamente y de planta me quedé con la madre Orfa en una casita que nos rentaron y estuvimos desde 2004 hasta hace dos años”, recordó.

El comedor, que luego se cambió de sede y que ahora da alimento a 108 personas, sólo da comida al mediodía y por ésta cobra entre 5 y 10 pesos, además, los beneficiarios deben ayudar en labores de este sitio.

“Había unos terrenos y entre la Univa y un bienhechor construimos el nuevo comedor, y la madre me pasó la batuta. Se empezaron a sumar personas y terminamos el comedor con puro donativo y voluntariado, profesores, alumnos, domingo a domingo. Ahorita da de comer a 108 personas”.

Por esta labor y su trabajo en la docencia, Llanos Leaños recibió el jueves la presea Ocelote 2017, que entrega la Univa a egresados destacados.

Convicción, necesaria para ambos escenarios

Para lograr conjuntar la docencia con la labor social, la docente de la Universidad del Valle de Atemajac (Univa) y nutrióloga Ernestina Gómez Llanos Leaños comentó que se necesita convicción, disfrutar lo que haces y siempre ser positivos.

La maestra reconoció que es difícil motivar a los alumnos para que hagan algo por su comunidad; sin embargo, añadió que se debe buscar la manera de cómo ayudar a los demás.

“Quizá no todos estamos tan dispuestos, pero tenemos que encontrar como es que a mí me toca ayudar. A veces queremos que ellos ayuden como nosotros pensamos, pero no, ellos toman la decisión”, aceptó.

A pregunta expresa sobre qué ha significado para ella los 20 años que lleva en la docencia, respondió: “Yo creo que la vida nos va dando oportunidades y a uno como docente nos va dando los conocimientos, es más, qué es suficiente y qué no. He aprendido que cuando los chicos se dan cuenta de lo valioso que es tener padres, escuela y todo eso, y darles la experiencia de trabajar con la gente; se dan cuenta que su carrera tiene un valor cuando sirve para que el otro aprenda algo, cambie algo y mejore su vida”. Liliana Razo

“La suma de los esfuerzos es el éxito. Un maestro nos decía que en la música una melodía es bonita, pero si se le suman otros instrumentos suena mejor”
Ernestina Gómez Llanos Leaños, maestra de la Univa

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