Publicidad oficial, forma de censura

Como cubetada de agua fría debió haber caído a Eduardo Sánchez, vocero presidencial, el proyecto de procedencia de amparo para regular la asignación de publicidad oficial, a fin de dejar de ser una forma de censura o compra a medios informativos.

Sabido es que el gobierno federal utiliza los recursos destinados a la publicidad oficial como arma de manipulación informativa, desde aquel “no pago para que me peguen”, de López Portillo, hasta el férreo control centralista del presupuesto federal que ejerce Sánchez, al palomear para sus pautados sólo a los medios proclives a Peña Nieto.

Pero las cosas pueden cambiar si el ministro de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar, es respaldado el 15 de noviembre en su proyecto de sentencia para que el Congreso reglamente el párrafo octavo del artículo 134 de la Constitución, lo que debió haber hecho desde abril de 2014.

Esto acabaría con el uso discrecional de recursos públicos por parte de Sánchez, que por cierto son muy cuantiosos, esta administración ha gastado 37 mil 725 millones de pesos en publicidad oficial, 15 mil 162 millones de pesos más de lo aprobado por el Congreso, lo que significa 71.86 por ciento arriba.

Urge terminar con esa forma de coacción o censura a las libertades de prensa, expresión e información que se ejerce a diario, pero ya veremos de qué lado masca la iguana en la Suprema Corte.

 

AHORROS

La pasada semana se aprobó sin novedad alguna la Ley de Ingresos 2018, se confirma la política hacendaria del régimen peñista, de cobrar más, gastar peor e incrementar la concentración de la riqueza.

Desde hace 30 años, este será el sexenio de menor crecimiento económico, alrededor de 2 por ciento promedio anual, pero con el más alto cobro de impuestos a los mexicanos, el doble de lo recaudado en 2012, al inicio de esta administración.

El 2018 también será el año de mayor endeudamiento en tres décadas, lo que significa un mal manejo de las finanzas nacionales, por más que a  diario se repita lo contrario. La economía nacional es frágil y el rompimiento del TLCAN la puede derrumbar.

Las evidencias son claras: inflación, devaluación, elevada deuda, escaso crecimiento y como corolario, malos o deficientes servicios públicos en seguridad, educación, salud e infraestructura.

@salvador_mtz

JJ/I