Padres de todo tipo

Hace un par de semanas se llevó a cabo el evento llamado Maratón Acuático ABH en Rincón de Guayabitos, Nayarit, del mundo de la natación en la modalidad llamada de aguas abiertas y que antes que apareciera ésta a finales del siglo pasado en la misma FINA (Federación Internacional de Natación), ya la habíamos puesto de moda.

Este evento se organiza en varias categorías, desde los 15 años y mayores en categorías de 5 en 5 años, con una distancia de 3 kilómetros, y para los de 14 años y menos, distancias pequeñas.

La categoría estelar es la de 8 años y menos nadando estos sólo 200 metros con salida espectacular dentro del mar.

Verdaderamente es maravilloso ver competir a estos niños y niñas en dicho evento, pero sobre todo cuando se está bien dirigido por todas las partes, principalmente por los entrenadores y padres de familia, porque ver terminar la competencia a esos niños es comprender la culminación y la dicha de un trabajo previamente establecido, pero sobre todo entender que finalmente todo ese proceso por el que pasa dicho niño o niña es una preparación para la vida misma.

Pero de pronto aparece el padre de familia que no lee la convocatoria o que quiere ser más que el entrenador y se vuelve loquito con el evento; ése que se cree entrenador, masajista, consejero, nutriólogo y todo un Mr. Google. Ese padre de familia que quiere compensar todas sus carencias con el triunfo y/o protagonismo del niño en la misma competencia.

Entonces, es bueno que antes o durante el proceso de preparación el entrenador ayude a los padres a entender cuál es el objetivo último de competir en esos eventos, y que es prepararlos para la vida, que crezcan sanos y con buenos hábitos, desarrollar sus cualidades morales y volitivas; y, claro, si está en condiciones buscar el pódium, enseñarles el triunfo y la derrota.

Pero finalmente los que compiten son los niños, no los padres de familia, y aquí encontramos de todo tipo y sabor, desde el padre consciente y ubicado hasta aquel que no sabe de reglas e incluso hace lo posible por burlarlas a costa incluso de descomponer al infante. Cuidado porque hay padres que verdaderamente son tramposos y quieren ver en los organizadores la crisis de sus desgracias, porque de pronto todos son los malos menos él y su hijo. Aquí es donde inicia otra historia.

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JJ/I