Amor por el ritual de la cocina

Placer. La conductora de radio y televisión encontró en el gusto por la cocina una vocación para comunicar historia y cultura. (Foto: Mónika Neufeld)

A través de su trabajo en agrupaciones como la Asociación Gourmet Jalisco, Maruja Cordero quiere regresarle el valor que tiene la comida regional. La importancia de la historia detrás de cada platillo tradicional es parte de su pasión. Ya sea para preparar paella o unos chiles en nogada, Maruja ve en esta práctica algo más que el sazón, como algo que nos une a los habitantes de un lugar desde la raíz.

Recetarios, libros de cocina y ahora incluso videos documentales, además de gestiones de certámenes e investigación en varios pueblos de Jalisco, son parte de este trabajo.

NTR. ¿Cómo nació su amor por la cocina? ¿Fue desde la infancia?

Maruja Cordero (MC): Mi interés por la cocina comenzó cuando me casé, de joven me dediqué a estudiar, a viajar y a los amigos. Soy poblana, allá había muchos clubes y siempre andaba yo metida en esas cosas. Anduve muy ocupada. Entré a trabajar, tiempo después, a una tienda departamental en la Ciudad de México, me mandaron al departamento de cocina, curiosamente, ahí conocí a todas las marcas de utensilios y a las fábricas en las que las hacían. Me casé muy joven, tenía 21 años, en esa época se acostumbraba que después de casarte dejaras de trabajar, ahí me topé con la cocina, tuve que aprender de cero, comencé con mis papás, ahí me veías con mi libreta aprendiendo desde poner una cacerola en la lumbre, mi padre era español, le gustaba mucho cocinar. Como a los 15 días de casada iban mis amigas de la tienda, se quejaban de que el lugar donde comían era muy malo, así que decidía abrir yo misma un comedor para ellas.

NTR. ¿Había otras fuentes, más populares por consultar?

MC. En la televisión empezaban los programas que te enseñaban más o menos cómo hacerlo, pero yo además seguí estudiando por mi cuenta en varias fuentes, nunca he dejado de estudiar. Comencé a documentarme de mucha historia, iba a la universidad de antropología, ingresaba a todos los cursos de cocina y de historia, porque yo entendí muy pronto sobre esa liga.

NTR. ¿Cómo se dio esa liga para usted entonces?

MC. Entonces no se hablaba de gastronomía y a mí me gustó mucho investigar más a fondo. Todas nuestras raíces de la comida me interesaron como historias, me interesaron nuestras culturas prehispánicas, cómo comían, y luego cómo comían en Francia y en Italia, seguí preguntándome, tomando clases y viendo mi casa. Fue una época ruda, a mi esposo le dio un infarto y vino un cuñado de Chiapas, donde ambos nacieron, me dijo que era un error que las mujeres dependieran totalmente de sus maridos para vivir, que ella siempre tiene que tener sus cosas aparte. Ahí me aboqué quizá de manera más consciente.

NTR. ¿Cómo se involucró en los medios como la radio y la televisión para hablar del tema?

MC. Mi esposo decidió entonces dejar la Ciudad de México y buscamos otro lugar. Vinimos a Guadalajara hace más de 30 años, era una ciudad tranquila, de gente amable. Puse un anuncio en el periódico para dar clases de historia para mujeres casadas, entré pronto al Club de Damas del Fiesta Americana, había muchos cursos de cultura, artes y psicología. Ahí comencé a dar mis charlas sobre la comida mexicana. La facilidad de la palabra es lo mío, provoqué discusiones sobre los chiles en nogada, que si eran o no capeados. Se armó un lío y me quedé de planta como maestra de cocina. Luego hicimos videos, llegó la oportunidad de tener mi propio programa en Radio Mujer. Fue una grandiosa experiencia. Nunca había estado en la radio y cuando llegué de inmediato me pusieron a entrevistar al sous chef del Camino Real. Ahí fue mi primera incursión, mi primera charla de muchas entre cocineros, chefs internacionales e historiadores, porque me importaba mucho que se mantuviera ese vínculo.

NTR. ¿Cómo ve su labor ahora?

MC. Todavía ahora sigo estudiando, no creas que me quedo así. Si te interesa algo lo vas a estar estudiando toda tu vida, en el fondo nunca te quedas satisfecho con algo. Sigo aprendiendo, aprendo sobre todo ahora de las mujeres de los pueblos, ellas que siguen en sus cocinas con ese ritual maravilloso que solía ser la comida. Hemos empeorado nuestros hábitos, ahora son cada vez menos las personas que le dedican su tiempo a sus alimentos, estamos inmersos en una vida diferente.

“Hoy todo gira en torno a otros intereses y sentarse en la mesa a disfrutar es casi un lujo, pero todos deberíamos buscar un momento para ello”
Maruja Cordero, conductora y cocinera

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