Mexicanos en el arte internacional

Elegir es discriminar y la lista de estos artistas mexicanos, que llevan en alto la bandera de México, aunque cuestionen aspectos de su política y de su idiosincrasia, es larguísima. No cabría en todas estas páginas.

Quizá lo que liga a todas estas historias es la importancia de la cultura en la vida de los mexicanos como un motor de cambio ante las crisis sociales y un factor que afianza la identidad.

Juan Villoro

Tanto para hablar de Rulfo, como de periodismo narrativo y de arte, como para hacer crónicas de fútbol, columnas y obras de teatro, Juan Villoro es una de las voces más representativas e importantes de la literatura nacional. Se ha declarado ante todo lector y estudioso sorprendido de las letras contemporáneas, pero no ha pasado a las generaciones de las que se habla con añoranza y sigue produciendo novelas desgarradoras.

Como una de las voces más representativas del país en diversos sentidos, recientemente publicó con Anagrama La utilidad del deseo, una continuación de una serie de libros de ensayos sobre la magia y varios secretos de la literatura.

Alondra de la Parra

Nunca pasa de moda. La magia de sus manos mueve un mar de instrumentos, la música sale, la música derrite. Que una mujer fuera la directora de las orquestas más importantes del país ha marcado un antes y un después en el panorama cultural y Alondra de la Parra lo lleva puesto mejor que nadie, no sólo tomando las riendas de las composiciones musicales que aborda desde la batuta, sino las de los derechos de los músicos mexicanos. En 2003, por ejemplo, fundó la Orquesta Filarmónica de las Américas en la ciudad de Nueva York, con el objetivo de promover y difundir las obras de jóvenes compositores y solistas del continente. Ha recorrido todo el mundo y dirigido las principales orquestas de él. Actualmente se destaca como la directora titular de la Orquesta Sinfónica de Queensland, en Brisbane.

Gabriel Orozco

En la escena actual del arte contemporáneo, en las galerías más importantes tanto mexicanas como neoyorquinas, madrileñas y parisinas el nombre de Gabriel Orozco es ineludible. Aún pese a sus detractores, que en general son también detractores del arte contemporáneo en general, sus controversiales obras han puesto varias veces el dedo en las llagas, desde la Bienal de Venecia hasta la ARCO en Madrid, de muchas de las preocupaciones mexicanas de la actualidad, la idiosincrasia envuelta en temas como el consumo y la preocupación política, así como el paso del tiempo, el movimiento de los astros, etcétera, en piezas tan geniales, didácticas y contundentes que le han dado la vuelta al mundo y que lo han catalogado como el gran artista conceptual de México.

Isaac Hernández

Cuando entra al escenario enloquece a todos. Por varias razones, una de ellas, que un bailarín mexicano, jalisciense, que aprendió a bailar en el patio de su casa sea primer bailarín de una compañía tan prestigiosa como el English National Ballet y que haya conquistado la Ópera de París, sino porque además viene a su tierra, ahora más seguido, a ofrecer espectáculos de calidad, tales como Despertares o Expresiones, para todos los mexicanos. La firmeza y la belleza de sus pasos, el remate de sus brazos después de haber casi volado en sus piruetas, y el porte de su rostro hace temblar al teatro entero.

Isaac Hernández encabeza la lista de los bailarines mexicanos de ballet clásico más destacados a nivel internacional, no sólo como uno de los mejores ejecutantes, sino como uno de los más importantes gestores y promotores de la danza mundial en México.

Antonio Ortuño

El escritor zapopano ha tomado las listas de lo más relevante de la literatura en español. Reconocido tanto a nivel nacional como en premios tan grandes como el Ribera del Duero en España. Sus textos, que han incursionado tanto en el cuento como en la novela, han sido descritos por los críticos como ácidos, duros, irónicos, pero llenos de humor y de una narrativa sólida. Que atrapa.

Autor de al menos una decena de libros, además de columnista que reflexiona sobre los problemas contemporáneos de la sociedad en la que vive, Antonio Ortuño ha comentado que ve en su labor como escritor una forma para explorar esos mundos internos y externos de los que es testigo, y no sólo para regocijarse en la fama y el éxito de los libros vendidos: “Yo me la paso muy bien escribiendo, conquistando comas, riendo a veces; pero además de escribir, hay que ser escritor: eso es lo espantoso”, dijo al New York Times en español recientemente.

Javier Marín

Esculpe a magna escala. En sus múltiples fotografías, viajando por varias ciudades de México y del mundo, para esculpir a veces tiene que estar arriba de escaleras infinitas, escaleras que casi traspasan el techo de sus estudios. Javier Marín, originario de Uruapan, Michoacán ha encontrado su voz en cabezas gigantes tridimensionales que se apropian del espacio público en varias ciudades, se queda entre los ciudadanos varios meses y, luego, se van, para irrumpir así con su discurso las teorías del arte público que aún se discuten.

Milán, Roma, Luxemburgo, Venecia, Pietrasanta, La Haya, Barcelona, Madrid y, claro, Guadalajara, han sido parte de esta experiencia que son sus piezas: verdaderas cátedras de arte plástico monumental.

Elisa Carrillo

La Ópera de Berlín tiene de primera bailarina a una de las leyendas de la danza mexicana, Elisa Carrillo que tanto en Blancanieves, como en Julieta luce con elegancia las dotes de su cuerpo imposiblemente elástico. Nacida en Texcoco, la bailarina es una cátedra viviente de perseverancia y disciplina: a los 16 años recibió una beca para estudiar ballet en Londres y desde entonces no ha dejado de luchar por sus sueños. El entrenamiento diario, de más de ocho horas al día, como ha comentado, es parte del éxito de Elisa.

Su amor y su deseo por ver crecer al país, aun viviendo en el extranjero, no ha mermado. “Cuando salgo al escenario el que baila es México” es la frase que la caracteriza.

Margo Glantz

Nuestra cervantina. La especialista en Cervantes, la lectora incansable, la escritora entrañable Margo Glantz sigue tomando a la literatura por el pescuezo.

Es la recientemente reconocida con el Premio Alfonso Reyes 2017, otorgado por el Colegio de México, por mencionar uno de sus múltiples premios. Defensora de los derechos de las mujeres y brava denunciante de la corrupción que impera en el país, Margo Glantz le ha demostrado a todos, a quienes la leen en sus libros o en sus redes sociales, que todavía le queda mucho por decir más allá de las historias de ficción y narrativa que ha escrito.

Claudio Limón

Su mundo se reconoce en cualquier parte. Lo trae en la mano como una luz que emana de sus dedos, basta que ponga el ojo y sus manos hacen el resto, es imposible no identificar una pieza de Claudio Limón, ya sea en un muro de Guadalajara, como la imagen de un festival internacional o en las pantallas del cruce de Broadway y la Séptima Avenida en Nueva York.

Reconocido internacionalmente por su expresión plástica y la solidez de su diseño en cualquier presentación, el nacido en Arandas, Jalisco, ha mostrado su amor por su pueblo, fungiendo como gestor cultural y promotor de encuentros en un lugar en el que la cultura no es primera necesidad. Su estilo es radical y, como lo ha dicho muchas veces, representa una imagen contemporánea de los colores y la identidad de México.

Alejandro Ricaño

Los directores de México lo saben: ha Ricaño hay que montarlo ahora. Con textos entrañables, visceralmente reales, con todo el destajo del dolor y el éxtasis del placer, los vicios y las obsesiones sus personajes en historias como Un hombre ajeno, Más pequeños que el Guggenheim y El amor de las luciérnagas han conmovido a los amantes del teatro, llevados a la escena por múltiples compañías en todo el país. Jalisco no ha sido la excepción.

Ha mostrado en todos lados que sus letras marcarán un paradigma en la historia de la dramaturgia nacional. Oriundo de Xalapa, Veracruz, fue el más joven ganador del Premio Nacional de Dramaturgia Emilio Carballido, a los 25 años, y desde entonces no ha hecho sino cosechar éxitos dentro y fuera del escenario.

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“Yo me la paso muy bien escribiendo, conquistando comas, riendo a veces; pero además de escribir, hay que ser escritor: eso es lo espantoso”
Antonio Ortuño, escritor

“Cuando salgo al escenario el que baila es México”
Elisa Carrillo, bailarina

JJ/I