Meritocracia, pieza clave

La Secretaría de Educación ha puesto en marcha como parte de la Reforma Educativa la asignación de plazas para la enseñanza mediante concursos para ingresar al servicio profesional docente. Se otorgan en orden de prelación, prioridad u orden de acuerdo con los puntajes obtenidos mediante exámenes y desempeño para posteriormente otorgar los nombramientos oficiales públicamente. Se inició un proceso de transparencia en la asignación, acabando con las palancas para obtener un puesto en el sistema educativo a base de arbitrariedades, influyentismo, venta, renta o hasta herencia de plazas, aunque no se tuviera el perfil profesional. Se ha ido depurando la planta de maestros, directivos y supervisores tomando en cuenta su historial profesional, capacidad, esfuerzo y méritos.

Hemos dado paso a la meritocracia en la educación y es un tema que se debe reconocer y ya nunca detener. El éxito en la educación se debe al desempeño del docente en el aula, aun en la era de las sociedades del conocimiento, de la educación virtual y la cuarta revolución industrial con toda su tecnología. Premiar a los docentes con puestos, plazas y nombramientos con base en el resultado de su dedicación y preparación es uno de los grandes e importantes pasos hacia el mejoramiento de la calidad educativa. Llevar mejores docentes no únicamente a las ciudades sino a zonas rurales, a puntos alejados será otro reto. Nuestro país tiene enormes diferencias sociales, culturales, económicas y académicas que requieren de una homogenización y enormes esfuerzos de nivelación. Es urgente reconocer económica y socialmente a los docentes y directivos que acepten trabajar en zonas que carecen de educación y formación, premiar a los verdaderos héroes que gracias a sus méritos, a su formación profesional, a su buena práctica docente se les asigne como un reto la transformación de escuelas y comunidades alejadas y hasta abandonadas.

La meritocracia es la base de la calidad educativa, permitir que los mejores eduquen eliminando toda burocracia, provocar que los recursos económicos lleguen directamente a los mejores docentes, observar y evaluar la práctica en el aula no únicamente por el supervisor sino por los padres de familia y hasta por los alumnos. Los países que han logrado la hazaña de ofrecer una educación de calidad, una transparente función pública y un país productivo son los que han eliminado todo nepotismo y compadrazgo a cambio de la meritocracia. La fórmula es conocida y es momento de activarla con disposición.

Las autoridades del país deben entender que la palabra globalización es una amenaza si no retomamos el camino de la exigencia, la disciplina, la constancia que obligue a la competitividad interna, a la obtención de méritos con base en la producción que nos lleve a estándares internacionales que devuelvan el respeto y la credibilidad a nuestro sistema educativo.

@Saucedodlallata

JJ/I