Zamora, fuera; ¿Almaguer?

Aunque la política está llena de imprevistos y en ella las circunstancias juegan un papel determinante, por lo que nada puede darse por seguro hasta en tanto suceda, ayer se registraron dos hechos en torno al Partido Revolucionario Institucional en Jalisco que presumimos en un primer escenario dos cosas: 1. Que todo indica ya que Arturo Zamora Jiménez no jugará por la candidatura al gobierno del estado, y 2. Que Eduardo Almaguer Ramírez se perfila, por ahora, como el prospecto para alcanzar la nominación priísta.

Ante las fechas fatales del calendario electoral, el dirigente nacional de la CNOP, Zamora Jiménez, y ni los comités nacional y estatal del PRI y tampoco el gobernador Aristóteles Sandoval han dado señales de que se trabaje el terreno para que sea el candidato a la gubernatura, aun cuando sea en Jalisco el priísta mejor posicionado en las encuestas.

Y el hecho de que, en cambio, la dirigencia nacional priísta lo haya designado como parte integrante de la Comisión Nacional para la Postulación de Candidaturas confirma que Zamora Jiménez no está contemplado para ser el candidato al gobierno estatal, tal y como era su propio deseo.

Zamora Jiménez estará concentrado, pues, en atender su responsabilidad como secretario general del sector popular y todo lo que tenga que ver con las candidaturas como integrante de esta nueva comisión creada ex profeso y aprobada ayer durante la sesión de la Comisión Política Permanente.

Esto, por supuesto, deja el camino libre para que sea en Jalisco donde se defina quién será el candidato a la gubernatura y cuya principal responsabilidad recaerá en el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval como primer priísta del estado y siguiendo los cánones y las reglas no escritas dentro del priísmo. En el centro seguramente sólo darán el visto bueno o el veto al aspirante propuesto.

Y de acuerdo a lo sucedido ayer en torno a la renuncia de Almaguer Ramírez a la Fiscalía General, las señales indican que es el primer prospecto considerado para ser el abanderado a la gubernatura. Basta entender su discurso de renuncia y lo que llevan entre líneas sus declaraciones en posterior entrevista con los medios.

Al dar a conocer que minutos antes de su conferencia entregó su renuncia al gobernador, Eduardo Almaguer dijo: “A partir de mañana habré de ponerme a disposición de mi partido, de sus dirigentes y de sus militantes…”. Y luego, en entrevista con los reporteros, reiteró: “Lo he planteado los últimos días: es esta aspiración a la candidatura al gobierno del estado…”. Y al preguntarle si no era candidato a ese cargo entonces a cuál otro aspiraría, advirtió: “En caso contrario, yo no sería candidato a ningún otro cargo, sino estaría apoyando a quien el partido eligiera…”.

Anotemos: Almaguer dice ponerse a disposición de su partido, de su dirigencia y de su militancia, pero condiciona que sólo aceptará ser candidato a la gubernatura, no a ningún otro cargo.

¿Será posible que Eduardo Almaguer haya decidido dar el salto de la muerte sin red protectora alguna? ¿Se atrevió a renunciar a un cargo de vital importancia para el gobierno y para el estado, y a quedar en la orfandad –pues si no es candidato no regresará a la fiscalía–, si no tuviera cuando menos una señal de quien debe tenerla, de que al arranque de la carrera es considerado la primera opción para ser el candidato?

Políticos de la experiencia y colmillo como Almaguer no dan pasos en falso tan evidentes, si éste fuera el caso. Eduardo sale de la fiscalía cuando menos con un chaleco que será puesto a prueba a partir de hoy, cuando sin duda será el blanco de sus detractores dentro y fuera del PRI.

Al paso de los días confirmaremos si Almaguer logró salir airoso o no, para cuando llegue el momento de definir la candidatura.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I