Evaluando ando

Para algunos docentes el documento que se entrega a partir de la evaluación que hacen los alumnos vía digital cada fin de cursos es muy importante, a otros les importa un comino, es más, ni se dan cuenta que existe ese proceso. Y les importa mucho a algunos docentes porque este les representa entrar al programa de estímulos académicos, donde los que participan y son elegidos reciben no sabemos cuántos salarios mínimos extras por un año, obvio, aparte de su salario, la norma es que reciben más los que menos hacen. Proceso que nos reservamos el comentario para otro momento.

Este asunto de valoración llamado Evaluación del desempeño docente realizada por los alumnos y que se contesta en la plataforma digital SIIAU (Sistema Integral de Información y Administración Universitaria de la UdeG), dónde ésta es el centro de información digital y de contacto de alguna forma entre administradores, docentes y alumnado.

Esta evaluación virtual contiene 19 ítems que está en cinco secciones (y de hecho el último apartado tiene error de numeración, aquí parafraseamos: quién evalúa al que evalúa).

Por lo general al inicio del siguiente ciclo escolar estas evaluaciones se ponen a disposición de los profesores en su mismo escritorio virtual del SIIAU, ahí cada uno puede checar sus valoraciones.

Pero obviamente esto se presta a falta de seriedad, objetividad, pero sobretodo honestidad y a veces madurez en las respuestas emitidas por los alumnos que contestan dicho instrumento, ya que es una evaluación virtual y eminentemente cuantitativa y en esta no se plasman todas las ideas y procesos necesarios.

Incluso esta se presta para que relaciones de animadversión, antipatías, diferencias de diversas índoles, pero sobretodo para que el resentimiento hacia la figura del docente (con causa o sin causa) surja y se proyecte a veces hasta de una forma cruel.

Sin embargo, así es el sistema, a veces intenta ser congruente, pero por lo general es muy incongruente e ingrato.

No estaría mal que también en estos procesos de evaluación se sometiera a todas las partes que integran la misma superestructura de la universidad, posiblemente más de algún funcionario de alto rango (ya no mencionemos a los de medio pelo) saldrían muy trasquilados, y si incluimos a los líderes sindicales esto se pondría aún más interesante.

gustavonunom@gmx.com

JJ/I