¡Únanse al Zaikocirco!

Colorido. El vestuario de Zaikocirco podría venir de otro mundo o de otra era. Es una mezcla entre espacial y medieval, los personajes hablan su propio lenguaje. (Fotos: Cortesía de Daniel Rincón)

Después de una hora de espera, el calor comienza a sofocar. En las gradas del foro de la estación San Juan de Dios del Tren Ligero, la gente comienza a llegar. El sol pega tan duro a la estructura –una suerte de teatro romano, pero de escalinatas blancas y simétricas– que los únicos asientos que se ocupan son los más cercanos a las paredes, todos buscan un poco de sombra. El sol del mediodía encandila, se refleja en la pintura blanca.

Hay familias con niños, bebés, parejas de adolescentes y grupos de jóvenes esperando. A las 12:15 del día se avisó que el concierto de Zaikocirco, la banda de música balcánica tapatía, comenzaría hasta las 13 horas. Pese a la noticia, nadie se movió de su asiento. También había entre las gradas dos o tres hombres en condición de calle o borrachos, con su botella de refresco, pero llena de alcohol. Luego unos policías se los llevaron.

A las 13 horas se entonaron los primeros acordes del circo. Se escucharon primero dentro de la estación del tren, invitando a quienes abordaban o transbordaban a salir al foro y disfrutar una hora de cultura.

Con sus instrumentos, pero también su personalidad parecida a la de los bufones en las películas, con una solemnidad hilarante y con una naturalidad para abrazar, o confrontar a quien se les quede mirando, abrieron los brazos y quienes los iba viendo en la calle pronto tomaba sus lugares para ver el espectáculo.

Tocaron entre humo y aplausos sus canciones dando el ritmo para que entonces todos se movieran y levantaran sus brazos, porque esa mezcla de música balcánica con ritmos locales no deja indiferente a nadie. Algo pasa en el cuerpo que tienes que bailar.

El vestuario de Zaikocirco podría venir de otro mundo o de otra era. Es una mezcla entre espacial y medieval, los personajes hablan su propio lenguaje, algo que a simple vista parece tener sentido, pero no lo tiene en sentido literal.

La fiesta se armó en grande muy pronto, los animadores en grandes zancos, imitando seres exóticos parecidos a ratones y a magos con sus marionetas, andaban entre el público; sacaron a bailar a señoras y señores, tomaron a los niños de la mano para moverse al ritmo de sus canciones. Como si se los fueran a llevar a su mundo de magia y músico, como si los incitaran a unirse para siempre al circo.

Después de reunir a alrededor de 200 personas, el baile tomó su propio curso. Desde la calle que da al mercado San Juan de Dios y a la Calzada Independencia se veían bajar personas por las gradas para unirse a la fiesta. Algunos, por inercia, sacaban sus teléfonos celulares para grabar la extravagante interpretación de estos músicos y ellos, en su idioma les pedían que guardaran sus aparatos y que aplaudiera y que bailaran y, sobre todo, que vieran lo que había para ellos ahí en frente.

Hoy mismo, por la noche, terminan las actividades del Festival Sucede con un magno concierto que encabezan Los Ángeles Negros y Sonido Gallo Negro, entre otros. El escenario estará de frente al Teatro Degollado, en la Plaza Liberación.

El nombre de Zaikocirco es una deformación de la palabra psycho, representa imágenes de un circo callejero fantástico

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