Respeto por el placer efímero del teatro

Completo. El director ha pasado por todos los procesos necesarios del teatro, desde la actuación hasta la dramaturgia. (Foto: Monika Neufeld)

Gabriel Alcántar encuentra en la escena un momento de intimidad, como acercarse en cada función a un amigo íntimo al que deja ir cuando se cierra el telón con la certeza de que volverán a encontrarse de nuevo. 

El grupo que fundó, Barret, cumplirá en diciembre 28 años de trayectoria en la ciudad, con altas y bajas como en todo. Más de 40 puestas en escenas y la conformación de una escuela de actuación que además, próximamente, abrirá su propio foro. El respeto por la escena y cada una de las piezas que la componen es fundamental en las obras que presenta.

NTR. ¿Cómo eliges las obras que quieres escribir o representar en escena?

Gabriel Alcántar (GA). Tiene que gustarme el tema y desarrollarlo. Para escribir, dirigir o interpretar una obra ésta tiene que relacionarse con algo que me haya pasado a mí. Si me emociona, si me divierte, si siento que pasa algo, la hago, si no, no tiene sentido, no sería capaz de transmitir ese mismo sentimiento, el teatro es una cadena amorosa. Si el texto que es la base de todo trabajo te emociona, te divierte, tú puedes traspasar esa misma emoción al actor y el actor al público.

NTR. ¿Qué encontraste en el teatro al principio de tu carrera que te encantó?

GA. El teatro yo sí creo que educa de alguna manera, confronta, te hace otro. Yo comencé en la secundaria de manera más dedicada al teatro, pero desde niño me gustaba participar en todos los montajes y bailables, cuando llegué a la prepa hicimos un grupo de teatro que se llamaba Cravatta, hacíamos obras sobre el consumismo, cosas que en ese tiempo nos preocupaban muchísimo, cosas padrísimas, tuvimos mucho apoyo, tuvimos maestros increíbles con quienes aprendía a amar al teatro. En el 89 comenzó Barret, arrancamos con un musical, Amor sin barreras, fue todo un reto, pero siempre estaba convencido de que el teatro es para los arrojados.

NTR. ¿Cómo describirías el camino en tu carrera?

GA. Vas tumbando y levantando, haciendo amigos, intentando apoyarte porque el medio no es nada fácil. Es complicado, pero se puede. El teatro es la pasión y es entrega y quienes lo hemos hecho sabemos que es difícil y nos apoyamos.

NTR. ¿Cuáles han sido las mayores dificultades?

GA. No hay espacios, los espacios que hay son muy caros o están tomados por grupos determinados que hacen difícil el acceso, buscar por los espacios independientes sigue siendo la opción más viable para que se genere un circuito más amplio.

NTR. ¿Qué tendría que cambiar en la escena local?

GA. Siento que poco a poco nos hemos vuelto cómodos, ahora se hace sobre todo un teatro mediático, no estoy totalmente de acuerdo con eso, entiendo que el teatro se tiene que renovar, como todo, pero también el teatro tiene 21 siglos en crisis, y los seguirá teniendo, es un hecho, por qué no seguir ese tenor. Para mí el teatro cuando pasas un video ya no es teatro. El teatro enriquece y es la verdadera escuela del actor, el contacto con el público te enseña muchas cosas, al actor que tiene formación en teatro todos los otros medios le quedan chicos.

NTR. ¿Cómo has vivido la transición en tus facetas de actor a director a escritor?

GA. En este negocio como en todo si no has actuado no puedes ser director, si no has contemplado el trabajo de otros y no lo valoras es muy difícil llegar a la médula de las obras. Para entender la idiosincrasia y la creación del personaje necesitas entender la presión de ser dirigido, hacerlo con respeto, para mí el actor merece todo mi respeto. Todo es una creación entre el actor, el director y el escritor. Esa relación merece todo el respeto.

NTR. ¿Con cuál de esos papeles te sientes más cómodo hoy?

GA. Mi pasión es la dirección, y ahora dirijo los textos que escribo. Ha sido complejo. Me interesa muchísimo que se respete cada parte del texto y la visión del director, sé que esa es mucha carga para el actor, pero también te permite un nivel diferente de profundización, una comprensión del texto increíble y también, cuando ocurre, retroalimentación del actor, también para cambiar de visión. Ves otros mundos y cada montaje, cada experiencia es un aprendizaje gigante.

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“Así hayas tenido 400 representaciones tienes que recordar que cada una es la primera y la última vez. La más importante. Todo pasa por primera vez en el teatro”
Gabriel Alcántar, director

Para saber

El grupo Barret presentará Te quiero mamá, te quiero papá, el 2 y 15 de diciembre, en el Teatro Ignacio López Tarso del IMSS

JJ/I