En búsqueda del submarino argentino desaparecido

BUENOS AIRES. El submarino argentino ARA San Juan desapareció la semana pasada en el Atlántico Sur con 44 tripulantes a bordo. A continuación, datos sobre el submarino y la búsqueda marítima internacional. (Foto: AP)

La embarcación

El submarino diésel-eléctrico TR-1700, de fabricación alemana, fue encargado en 1985 y reaparejado por última vez en 2014.

El reacondicionamiento costó unos 12 millones de dólares y requirió más de 500 mil horas de trabajo. La embarcación fue cortada por la mitad y se sustituyeron sus motores y baterías.

Reaparejar embarcaciones puede ser difícil porque implica integrar sistemas de diferentes fabricantes, explicó Rockfort Weitz, director del programa de estudios marítimos en la Facultad Fletcher de la Universidad de Tufts.

“El coste de incluso el error más pequeño en esta fase de corte de la operación es enorme, amenaza la vida y la seguridad de la tripulación de la embarcación”, dijo Weitz.

Perdido en el mar

La Armada argentina dice haber perdido el contacto con el submarino el 15 de noviembre. El San Juan zarpó el 8 de noviembre del puerto austral de Ushuaia tras unas maniobras y se dirigía a su base en Mar del Plata, unos 400 kilómetros al sureste de Buenos Aires.

La mayoría de los submarinos pueden desplegar una baliza de localización hasta la superficie que puede emitir señales de emergencia por satélite, pero no hay indicios de que el San Juan lo hiciera.

El submarino llevaba suficiente comida, oxígeno y combustible para que la tripulación sobreviviera unos 90 días en la superficie del mar, pero la Armada señaló que sólo tendría suficiente oxígeno para siete días si permanece sumergido. Otros expertos, sin embargo, estimaron que si el submarino se hundió, pero mantenía su integridad estructural, la tripulación podría tener de siete a 10 días de oxígeno.

La cantidad de oxígeno dependería de cuánto fue su última salida a superficie para recargar las baterías y otros factores. “Pero está claro que el margen para una operación de rescate exitosa es muy, muy limitado”, dijo Weitz.

Posibles problemas

El capitán del submarino reportó un fallo de batería cuando la nave estaba camino de la base marítima en Mar del Plata cuando desapareció. Las autoridades no han revelado los detalles del problema.

El protocolo naval argentino indica que cuando un submarino pierde las comunicaciones, debe subir a la superficie. Pero el portavoz de la Armada Enrique Balbi dijo que la tripulación podría haber permanecido sumergida para proteger el submarino de una tormenta que ha causado olas de más de 6 metros.

Ayuda internacional

Más de una docena de buques y aeronaves buscan en la costa de la región de la Patagonia, en el sur de Argentina. La última posición conocida del submarino se ha registrado al completo y la zona de búsqueda se ha ido ampliando. Los esfuerzos se han visto complicados por el mal tiempo, aunque los meteorólogos creen que las condiciones mejorarán en los próximos días.

Gran Bretaña ha enviado un barco de exploración polar, el HMS Protector, mientras que la Marina de Estados Unidos envió su Comando de Rescate Submarino, que incluye un vehículo de control remoto y embarcaciones capaces de rescatar gente de submarinos en el fondo del mar.

Falsas alarmas

Hubo un momento de esperanza después de que se recibieran breves llamadas de satélite y cuando se detectaron sonidos en el fondo del Atlántico. Pero los expertos determinaron después que ninguno procedía del submarino perdido.

Una aeronave P-8 Poseidon de la Marina de Estados Unidos avisó bengalas blancas, pero la Armada argentina dijo que era improbable que procediera del San Juan, que llevaba bengalas rojas y verdes. El martes por la mañana se encontró una balsa salvavidas en la zona de búsqueda, pero la Armada indicó que no pertenecía al submarino y probablemente se había caído de otro barco.

Tripulación y familias

El San Juan tenía 44 tripulantes, incluida Eliana Krawczyk, la primera mujer oficial de submarino de las Fuerzas Armadas argentinas.

Los preocupados familiares de los marineros desaparecidos se han reunido en la base de Mar del Plata para recibir asistencia psicológica y esperan con ansia noticias sobre sus seres queridos.

“Podemos inventar mil películas con finales felices y finales tristes, pero la realidad es que van pasando los días y no saber nada de nada, te mata”, le dijo a la AP Carlos Mendoza, hermano de uno de los oficiales en el submarino, Fernando Ariel Mendoza. “Cada minuto que pasa es oxígeno que vale oro”, agregó.

JJ/I