No más violencia a las niñas y los niños

Indignantes, vergonzosos, preocupantes y motivantes son los hechos acontecidos recientemente en los que fueron agredidas sexualmente tres niñas de 10, 11 y 12 años y una de ellas asesinada en Ciudad Juárez, Chihuahua, por un sujeto que, aprovechando que los padres de las niñas en las noches trabajan en una maquiladora, se introdujo en su hogar, así como el caso de otra niña de 13 años asesinada en Chilapa, Guerrero.

Digo indignantes, vergonzosos y preocupantes porque estos inconcebibles hechos nos generan enojo y un profundo malestar, nos avergüenzan de que esto esté pasando cotidianamente en nuestro país y nos preocupa el que las autoridades y legisladores no saben cómo prevenir y frenar la violencia desbordada y generalizada, y sólo se justifican y siguen prometiendo que ahora si van a emprender acciones eficaces.

También digo motivantes porque, retomando a Martín Luther King, “tendremos que arrepentirnos en esta generación, no tanto de las malas acciones de la gente perversa, sino del pasmoso silencio de la gente buena”; no podemos ni debemos quedarnos callados y pasivos ante estas injusticias; no podemos ni debemos seguir dejando que muchas autoridades y muchos legisladores sigan actuando con planteamientos primitivos, ineficaces y simuladores para seguirse perpetuando en los puestos del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial; los ciudadanos, y particularmente las y los profesionistas, tenemos que entender que con nuestra experiencia y nuestros conocimientos científicos, sociales y clínicos debemos acompañar, evidenciar, cuestionar, proponer y colaborar con las autoridades y legisladores para llevar a cabo la investigación, la prevención, la atención y la rehabilitación a las víctimas, así como la sanción y rehabilitación de los generadores de la violencia que viven cotidianamente cientos de miles de niñas y niños.

Terrible también es que muchos de los actos de violencia hacia las niñas y los niños son generados por algunos familiares o personas conocidas y en las que se confía.

Es impostergable que se implementen políticas públicas, programas y acciones de gobierno pertinentes y bien fundamentadas para la capacitación y actualización de los padres de familia y de las personas que en un futuro se convertirán también en padres de familia para evitar que siga violentando física, psicológica y sexualmente a nuestras niñas y niños.

El problema de la violencia es complejo y múltiples aristas, entre ellas la económica, la cultural, la psicosocial, la jurídica, la educativa, entre otras, y mientras no la entendamos y abordemos así, nuestras niñas y niños, pero también las personas en general, la seguiremos padeciendo.

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