Los poemas no tienen explicación

Trabajo. El poeta concibe su obra como una amalgama de sensaciones y pensamientos, más que de ideas concretas, como podría ser el caso de los ensayos. (Foto: Especial)

Como un ciclo que se cierra, un proceso que termina, el poeta y escritor Fernando Carrera, originario de Guadalajara, recibió hace unos días el Premio Horacio Zúñiga de los Juegos Florales de Toluca 2017 con su más reciente libro de poemas Fuego a voluntad.

Los temas que aborda el libro son parte de la cotidianidad del autor, pensamientos que surgen a través de experiencias vívidas y trascendentales como la devastación, lo que deja de ser, lo que se va destruyendo, en un sentido existencialista incluso; el amor como una luz desconocida al final de un pasaje de sombras o incluso la música, hay un pasaje de, por ejemplo Vladimir Horowitz tocando por última vez antes de su muerte el concierto número 3 para piano de Rachmaninov, y su espíritu se eleva.

NTR. Además de feliz, por supuesto, ¿en qué momento te llega este premio?

Fernando Carrera (FC). Más que un júbilo enorme siento un gran alivio, porque al fin sé lo que pasará con ese libro que tuvo un proceso largo, los poemas de este libro los comencé por 2011. El último poema lo escribí a finales de 2015. Cuatro años de proceso de pura escritura. Ya en 2006 trabajé en la pura estructura, en un libro de poesía la estructura se refiere al orden de los apartados o el mejor orden de los textos para generar el efecto más poderoso posible en el lector. Finalmente tuvo la fortuna de ganar este certamen.

NTR. ¿Sientes alivio por cerrar un proceso?

FC. Cierro este proceso, exacto. El escritor se cumple en la escritura misma del libro, que el fenómeno editorial es un fenómeno aparte, pero la verdad es que es importante que salga esto a la luz, el escritor que te diga que escribe para sí mismo está mintiendo. Todo libro sale de una necesidad de expresión con miras a compartir. Una expresión en cierta forma buscada por el artista para encontrar diálogo con quién recibe la obra.

NTR. ¿Cómo nacen los poemas en tu caso? ¿Cómo es el proceso creativo?

FC. Más que pensar en una temática o una idea, que eso podría pertenecer más al abordaje del ensayo o de la narrativa, al menos en mi experiencia como poeta, lo que me marca la necesidad de escribir un libro es una intuición central, una serie de conceptos, emociones, sensaciones y obsesiones que van llegando a ti. Esa amalgama conforma una idea clara. Algo que va a definir como el centro sobre el que se mueve la espiral de poemas que giran a ese centro. Aunque cada poema es una idea diferente.

NTR. Fuego a voluntad aborda mucho el cuerpo, ¿dirías que lo abordaste de manera más espiritual?

FC. No me gusta explicar los poemas, porque deberían gozarse sin explicación, pero el cuerpo sí es uno dde los ejes metafóricos del libro, el fuego es otro, en cada poema ambos adquieren distintas formas de uso. El elemento fuego refiere a una energía que nos anima. Que los griegos entendían como el ánimo o espíritu, distinto del alma. A algo que anima un cuerpo. Hay ciertas situaciones que tienen una fuerte carga existencial que detonan un proceso de transformación y en toda transformación hay una violencia inherente como en el movimiento de las placas tectónicas. A través de ese dolor, creo que es la mejor posibilidad de que lo que llamamos espíritu se puede encender al punto de que puede ejercerse a voluntad. Eso traté de abordar. El espíritu se enciende y trasciende el cuerpo o lo eleva a un punto de pleno poder. Eso es lo que une a todos los apartados.

NTR. ¿Qué detona la escritura de poemas?

FC. Voy cazando las grietas de las situaciones cotidianas para encontrar la inspiración. Trabajar un poema tiene que ver, por ejemplo con caminar o manejar por la calle para que los elementos que conforman un poema se muevan como partículas en tu cabeza a una determinada temperatura.

JJ/I