Docente con cultura del bonsái y vocación

José Luis Mora. Es un profesor por vocación que regala conocimiento sin un pago económico. (Foto: Especial)

“Yo también aprendo de todos los jóvenes que van al SUAM, jóvenes de más de 60 años”.

José Luis Mora Celis es un hombre que desde hace 15 años da clases sobre el cuidado de bonsái y desde hace cinco y medio es docente en el Sistema Universitario del Adulto Mayor (SUAM) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Es un profesor por vocación y con cultura bonsái que regala conocimiento sin un pago económico de por medio pero con el reconocimiento de sus alumnos.

En el festejo del primer lustro del SUAM se reconoció su trabajo, pues fue él, junto con el maestro Víctor Hugo Carrera Hernández, quienes iniciaron formalmente las clases en esta universidad para los mayores de 60 años.

“En el SUAM hace 6 años, el maestro Víctor Carrera me contactó porque en ese tiempo yo era el presidente de la Federación Mexicana del Bonsái y me presentó el proyecto del programa para dar clases a gente jubilada de la universidad y querían dar clases de bonsái y ahí empezamos. Fui el detonante, porque yo dije, ‘ya hay que empezar’ y empezamos a dar clases en las instalaciones de la biblioteca nueva. Yo tengo 20 años estudiando bonsái, nunca se deja de aprender eso. La materia que doy es bonsái y me hace feliz”.

Mora Celis les enseña a los adultos mayores el arte de hacer árboles pequeños, pero va más allá porque les permite demostrar que ellos aún pueden aprender, son capaces y son los mejores alumnos porque tienen pasión.

NTR. Además de la invitación, ¿qué lo motivó y motiva a continuar como docente en el SUAM?

José Luis Mora Celis (JLMC). Que hemos hecho un buen equipo porque la gente que se inscribe, tenemos en promedio 30 alumnos por ciclo, demuestra que todos aprendemos de todos. He tenido alumnos desde licenciados, arquitectos, ingenieros, secretarias, todos los niveles educativos y pues, es una experiencia muy padre porque la gente hace una convivencia maravillosa.

NTR.  ¿Considera que dar clases ya se convirtió en una vocación para usted?

JLMC. Sí. Yo estoy enamorado. Yo doy clases de bonsái, la mayoría de veces gratis, desde antes del SUAM. Es padre. A mí me empezaron enseñar de gratis y la satisfacción de compartir lo que conoces es una experiencia difícil de explicar, pero es muy bonita.

NTR. ¿Cómo es una clase de bonsái en el SUAM?

JLMC. Llegamos a las 9 de la mañana, damos teoría una hora, de lo que tengamos que ver ese día, luego práctica. Lo que pasa es que con el bonsái te emocionas, nosotros damos 3 horas y cuando acordamos ya tenemos 4 horas en el aula. Cada quien con su árbol lo tiene que trabajar a las necesidades porque cada árbol es un individuo. El programa también incluye una salida a vivero y a alguna colección privada.

NTR. ¿Qué les enseña esta clase a los adultos mayores?

JLMC. Que no por ser personas de la tercera edad no pueden. La gente se apasiona, tiene más cuidado, le echan más ganas. Cuidan y lo demuestran. Son sumamente responsables todos los alumnos del SUAM, puntuales, precisos y creativos. Luego ellos quieren quedarse y no terminar el curso (ríe). Tengo alumnos que todavía tienen el árbol con el que empezamos y alumnos que me han ayudado a dar clases.

NTR. ¿Qué ha aprendido de dar clases?

JLMC. Que entre más edad tenemos somos más responsables. Estos cinco años y medio se me han pasado muy rápido. He obtenido experiencias muy bellas con la gente de ahí y he aprendido que son muy desprendidos. Estoy encantado con ellos. Una experiencia muy grata.

El reto fue enseñarles como tal el arte y que los árboles son seres vivos como nosotros y necesitan cuidado.

Ahorita tenemos un reto muy grande e importante con todos mis alumnos que pasaron por mis clases que es hacer el mejor museo de bonsái a nivel Latinoamérica. Ya lo vamos a trabajar a partir del próximo año, queremos rescatar algunas colecciones privadas.

NTR. ¿Es docente sin paga?

JLMC. Sí, nada más es por amor al arte. De verdad, es que el dar, compartir tus conocimientos, es lo padre de este asunto. En el SUAM no he cobrado ni un solo cinco. La cultura del bonsái es desprenderse. El pago ha sido un gracias de los alumnos. El reconocimiento que nos dieron, me sorprendió mucho, porque jamás estuve esperando algo más que el reconocimiento que tenemos de los alumnos.

A detalle

  • Egresado de la Escuela Europea del Bonsái
  • 15 años como maestro
  • 5 años como docente en el SUAM
  • En SUAM ha tenido más de 200 alumnos en 10 ciclos escolares

SUAM

El Sistema Universitario del Adulto Mayor de la UdeG atiende en promedio a 350 alumnos por semestre

JJ/I