Esperanza por las becas

Casi cinco años duró la espera para la mexicana Luz Mercedes Acosta, quien de la tristeza de un sexto lugar en los Juegos Olímpicos Londres 2012 pasó a ganar la medalla de bronce, tras la descalificación de sus rivales.

La semana pasada le entregaron la presea con un gran gusto, el cual terminó cuando ella preguntó por la beca vitalicia que se otorga a todos los medallistas olímpicos mexicanos, y que en su caso fue puesta en duda toda vez que “no estaba presupuestada”.

Acosta, nacida en Sonora, no quiso amargar el momento, pero como buena atleta de alto rendimiento sabe que en México hay trabajo extradeportivo, en oficinas y burocracia por la que hay que pasar para llegar a sus metas personales.

Dicen que la paciencia es un ejercicio y una conquista sobre la propia voluntad. Acosta lo confirmó cuando incluso su vida daba giros en torno al deporte, donde cualquier atleta de alto rendimiento sabe lo difícil que es sobrevivir si no se tienen preseas mundiales y olímpicas.

“El sueño de todo atleta es una medalla olímpica, sin podio o lo que sea no deja de ser una medalla”, dijo la sorprendida pesista, quien fue acreditada como el tercer lugar en la división de 63 kilogramos.

Luz sabe que la paciencia la ejercita la persona que cree en sí misma y en lo que hace, que nunca pierde de vista sus metas y tiene la  armonía interior y las fuerzas para superar las situaciones adversas que se convierten en obstáculos para el logro de las aspiraciones.

En una generación que aprendió a vivir  aceleradamente y a un ritmo vertiginoso, que muchas veces busca llegar a la meta con el menor esfuerzo posible, Acosta demuestra que el trabajo puede dar resultado; en su caso se saltó el proceso de “medicina deportiva” que aplican muchas naciones y que termina con dopajes a futuro, para con entusiasmo y cuidado lograr su meta que ahora será recompensada.

En mayo del año pasado, la máxima institución de la halterofilia inició una investigación para revisar las pruebas de uso de sustancias prohibidas a las que recurrieron la kazaja Maiya Maneza, la rusa Svetlana Tsarukaeva y Syel Simsek, representante de Turquía.

El bronce es de la mexicana, y aunque el proceso está determinado, una destacada olímpica se mantiene a la espera de que puedan llegar los ansiados apoyos.

@PatyPenia

JJ/I