El centauro

Este era el tweet:

“Don Manuel, dueño de Barbería Ibarra, la más antigua de la col. Roma con 80 años de servicio, lucha por no desaparecer. Apoyémoslo en San Luis Potosí 121B”.

Después se incluía una liga donde se contaba su historia:

En resumen, decía que Don Manuel ha cortado el cabello por décadas a quienes “disfrutan de vivir la experiencia de una auténtica barbería”, pero que le doblaron la renta.

El mensaje terminaba con un llamado para hacerse un corte con él, ya que además sólo cobra 70 pesos.

Hace 500 años el pintor de Florencia, Sandro Botticelli, quién plasmó la belleza en El Nacimiento de Venus, pero también el abismo en El mapa del Infierno, tuvo la tarea encomendada por los Médicis de pintar Palas y el Centauro.

Es una de las obras renacentistas más importantes por su calidad y por sus niveles de lectura.

La imagen representa a la diosa de la sabiduría, griega Atenea o romana Minerva, que mira a un centauro y lo acaricia por los cabellos mientras sostiene una alabarda, lanza medieval.

Para los moralistas, la mirada de ella refleja compasión hacia el monstruo y la pintura simboliza la victoria de la castidad sobre el vicio.

Sin embargo, Botticelli esconde pistas con las que denuncia, por ejemplo, los deseos de los adinerados Médicis por acabar con el arte callejero, representado en el centauro como un monstruo salvaje.

Desde esa perspectiva, los detalles en las manos de ella descifran que no está acariciando al centauro sino jalándolo para cortarle la cabeza con la alabarda y que su mirada no es de compasión sino de lástima.

500 años después ese Don Manuel y los Don Manuel de todos los barrios desde Florencia a la Roma pasando por Santa Tere en Guadalajara, son ese centauro víctimas de una gran ironía: los mismos hipsters y burgueses bohemios que provocaron que le subieran la renta, quieren ahora rescatarlo con la gran ayuda de un corte de cabello de 70 pesos.

Palas y el Centauro, sin quererlo Botticelli, es también un retrato de la gentrificación: el centauro está acorralado entre la pared y la alabarda, y su muerte es inminente.

Y en otro detalle al fondo de la pintura se observa una cerca. Indica que el monstruo no pertenece a ese lugar de Minervas que visten con lujo.

Aunque por otra parte ¿y si el que vivía primero ahí, como Don Manuel, era el centauro?

@los21fosfenos

JJ/I