Frentes, alianzas y candidatos

Prácticamente todos los partidos, frentes y alianzas políticas han postulado a sus precandidatos tanto a nivel nacional como en el estado de Jalisco. Sean los partidos o los precandidatos, han adelantado también los ejes centrales de sus campañas, aunque no necesariamente tengan bien estructurado aún un proyecto para gobernar al país o a Jalisco.

En el PRI, Miguel Ángel Osorio Chong dejó despejado el camino para que José Antonio Meade sea el abanderado único del tricolor al que deberán apoyar disciplinadamente los priístas del país.

Como ya nos hemos acostumbrado a ver, en San Juan Chamula, Meade se vistió de indígena y afirmó que trabajará por un reencuentro entre la grandeza del norte y del sur, en México. Como la mayoría de los candidatos que se hacen presentes entre los indígenas del país, Meade arrancó entre los chamulas una campaña en la que “sueña en un México con seguridad, un México con alimento en cada mesa y donde los derechos de los niños y jóvenes sean protegidos”. Esperemos que un día regrese a rendir cuentas sobre lo que haya hecho en pro de los indígenas de todo el país y de Chiapas, o al menos a agradecer que le hayan servido de escenario para el arranque de su campaña.

En Jalisco, Miguel Castro es prácticamente ya el candidato de unidad que asegura la continuidad del proyecto priísta en la entidad.

En la coalición Por México al Frente, del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, advertimos que para que esta alianza electoral prospere han de establecerse postulados generales, pero sobre todo claras negociaciones sobre quiénes pueden ser los candidatos, de acuerdo con la fuerza que aporta cada partido y en consecuencia a quién o quiénes se pueden postular como candidatos en las diversas elecciones. Hoy el PAN ha presionado para que Ricardo Anaya sea el candidato a la Presidencia de la República. El PRD sabe que carece de fuerza suficiente para negociar una candidatura de alcance nacional, pero tiene muy claro que el territorio en donde puede competir frente a Morena es precisamente la Ciudad de México y la dirigente Alejandra Barrales es la candidata más que obvia para ganar esa postulación.

Movimiento Ciudadano es la fuerza política con menor fuerza y representatividad nacional, pero su territorio de referencia es Jalisco, en donde pretendería refrendar su triunfo en cuatro de los municipios metropolitanos y Puerto Vallarta, entre otros municipios, y arrebatar la gubernatura al PRI, a fin de que Enrique Alfaro quede como mandatario de la entidad. Así podría equilibrarse esta correlación de fuerzas al interior del frente.

Andrés Manuel López Obrador no podía haber escogido mejor fecha que el 12 de diciembre para hacer pública la alianza con el PT, el Partido Encuentro Social (PES) y Morena. El fundador, líder y candidato único por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y la alianza Juntos Haremos la Historia ha propuesto: pagar un sueldo mensual de 3 mil 600 pesos a 2 millones 300 mil jóvenes, conocidos como ninis, al tiempo que se les facilite aprender algún oficio. Becas de 2 mil 400 pesos mensuales a 300 mil estudiantes que viven en condiciones de pobreza. Propuso también aumentar al doble, es decir, a mil 200 pesos mensuales, los apoyos para los adultos mayores, evitar gastos suntuarios en su gobierno, combatir la corrupción y, por último, revertir la reforma educativa impulsada por el gobierno actual.

Una competencia entre buenos candidatos sería deseable para la democracia en el país y en Jalisco, y benéfica para los ciudadanos, pero no vemos que estos frentes, estas alianzas, tengan en mente trabajar en un proyecto de país y programa claro de gobierno. La competencia será estéril si sólo se orienta a ganar votos y elecciones, sin tener claro el rumbo hacia dónde quieren conducir a los mexicanos.

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JJ/I