81 años de los radiofármacos

Lawrence escribió a su amigo el físico Arthur Compton, presidente del Consejo Asesor Nacional del National Cancer Institute, que era de “gran importancia” explorar todas las posibilidades de tratamiento abiertas por los rayos gamma, neutrones, y substancias artificialmente radiactivas.
Barbara Bridgman Perkins; Cancer, Radiation Therapy, and the Market, Routledge Taylor & Francis, Abingdon, Oxon-New York, 2017, p. 57

 

Como ya hemos comentado en estas páginas, lo relacionado a la ciencia nuclear despierta resquemores, dudas y hasta temor en el público, ello por la terrible presentación en sociedad que fueron las detonaciones de bombas nucleares sobre población civil en Hiroshima y Nagasaki, pero la disciplina por la cual conocemos de la naturaleza de los núcleos atómicos también nos ofrece aplicaciones pacíficas y de utilidad al género humano desde la industria hasta la medicina.

Hermano del célebre físico y premio Nobel de tal ciencia (1939) Ernest Orlando Lawrence (1901-1958), John Hundale (1904-1991) es considerado el padre de la medicina nuclear, pues –invitado por su hermano– se unió a la University of California en Berkeley al laboratorio que después sería denominado Donner (por el industrial y filántropo William Donner quien lo financió) donde “empezó a estudiar los efectos bioquímicos y médicos de los productos radioactivos emitidos por el ciclotrón de su hermano”, según se consigna en la página de la Atomic Heritage Foundation (https://www.atomicheritage.org/profile/john-h-lawrence).

El 24 de diciembre de 1936 se administró a una paciente de 28 años que sufría de leucemia crónica Fósforo-32, el primer radioisótopo usado como medicina, proveniente del ciclotrón de 37 pulgadas construido por Ernest; el tratamiento fue exitoso y por las investigaciones desarrolladas en el Donner Laboratory se le considera el lugar de nacimiento de la medicina nuclear.

En México correspondía al Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) en su sede del Centro Nuclear de México la producción y control de los radioisótopos y las fuentes de los mismos para aplicaciones médicas e industriales, actividad dificultada por el presidente Calderón al signar la renuncia de nuestro país al material nuclear de alto enriquecimiento.

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