Duro golpe, la reforma fiscal

El Congreso de Estados Unidos aprobó la reforma fiscal que baja el impuesto a las empresas de 35 a 21 por ciento, y Donald Trump la firmó de inmediato para su puesta en vigor, con lo que hará más atractiva la inversión allá, en perjuicio de la que pudiese darse aquí.

Pero los males no vienen solos, porque a esto hay que agregar la dificultad para renegociar el TLCAN, el bajo crecimiento económico, la devaluación del peso, el aumento en la inflación, el incremento de las tasas de interés y la terrible concentración de la riqueza que se sufre en México.

Todo ello hará que el producto interno bruto para 2018 se reduzca aún más, hasta el riesgo de llegar a la recesión, justo en el periodo electoral en el que el PRI y su abanderado, José Antonio Meade, buscarán el respaldo ciudadano cuando ellos son corresponsables de la triste situación.

Igualmente se prevé aumento en la población en pobreza y pobreza extrema, lo cual marcará al sexenio de Peña Nieto como uno negativo para las familias mexicanas.

Lo que no se prevé es una baja en  la carga impositiva (en México el ISR es de un elevado 35 por ciento), lo que parecería obligado ante lo sucedido en el vecino país del norte, como medida indispensable para mantener la inversión y el crecimiento del país, pero no sucederá así, por lo que los pronósticos no son nada halagüeños.

 

AHORROS

Desde hace más de un mes tienen gran difusión en radio y televisión algunos spots oficiales que sostienen que este es el sexenio del empleo con más de 3 millones de puestos de trabajo formales nuevos en cinco años.

Sin embargo, los empleos supuestamente generados son de muy bajos ingresos, mientras crece la informalidad laboral hasta llegar en noviembre pasado a 56.86 por ciento de la población económicamente activa (PEA), lo que es muy elevado.

Esto, mientras que por cuarto mes consecutivo la tasa de desempleo aumenta para ubicarse en 3.38 por ciento de la PEA, con una tendencia de mantenerse al alza debido al bajo crecimiento económico, con amenaza de recesión.

Todo ello pone en duda el dicho del gobierno peñista de convertirse en el sexenio del empleo, pues el sexto año de la administración puede echar por tierra los avances logrados, tan cacaraqueados y tan exiguos. Además debe tomarse en cuenta que los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo.

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@salvador_mtz

JJ/I