Mucho ruido

Los discursos de los aspirantes a la Presidencia se han centrado, como se esperaba, en la descalificación mutua y en el discurso de siempre: todos dicen que combatirán la corrupción, la inseguridad y la pobreza; todos ofrecen hacer de México un país próspero, de primer mundo.

Es el discurso de siempre, el políticamente correcto, conformista, actualizado sólo por quién lo dice o por el contexto en que se dice.

Es una retórica que nuevamente hace a un lado el hartazgo social ante la palabrería hueca que hace alusión a los problemas añejos. Interesante sería que explicaran por qué desde los puestos por los que han desfilado, ya sea públicos o partidistas, no lograron abatirlos o ya de perdis reducirlos.

Con este esquema, los precandidatos lo único que consiguen tras cada discurso que pronuncian es un cúmulo de preguntas burlonas de las que dan cuenta las redes sociales.

El ejemplo más claro es el de José Antonio Meade Kuribreña. Cuando el aspirante del PRI-PVEM-PVEM habló de la traición de Javier Duarte de Ochoa al prestigio del partido y sostuvo que este ex gobernador no define a los priístas, la respuesta que tuvo en su cuenta de Twitter fue una cascada de fotografías en las que aparecen los dos, sonrientes y muy camaradas.

En Querétaro, habló del rechazo a quienes mienten en su declaración patrimonial y a quienes hacen de la corrupción una forma de vida. Tan sólo una de las respuestas que recibió fue que empiece por investigar a los funcionarios del sexenio.

Meade, aunque lo quieran vender como honorable precandidato ciudadano, representa al PRI y tiene difícil tarea. Lejos de estar acompañado por el prestigio priísta del que habla, con lo que en realidad carga es con la mala reputación de un partido asociado a gobernadores corruptos, a empresas fantasma, a desvío de recursos.

En todo caso tendría que pelearse con el partido y distanciarse del presidente que lo designó, pero sus discursos dicen todo lo contrario: defiende lo indefendible, elude respuestas contundentes y pretende convencer al electorado de que llegará a arreglar problemas que han estado ahí, mientras él formaba parte de dos gabinetes presidenciales.

Ahora bien, ¿qué se ha escuchado de Andrés Manuel López Obrador? El aspirante de Morena dijo en Veracruz que su partido es un referente moral y tiene que cuidar mucho su imagen.

Sin embargo, en los hechos ha sido un escándalo que Fausto Vallejo, ex gobernador y cuatro veces alcalde de Morelia, cuestionado por la presunta infiltración del crimen en su gestión en el gobierno de Michoacán, haya declarado que tiene la invitación para postularse a la alcaldía, arropado esta vez por este instituto político. Y en la Ciudad de México son varios los casos de delegados morenistas investigados por corrupción y nexos con el crimen organizado, como el de Rigoberto Salgado, de Tláhuac.

A López Obrador lo principal que se le cuestiona es la incongruencia al atacar las pensiones de ex presidentes, pero evadir explicar con detalles él ¿de qué vive?

Ricardo Anaya Cortés, el aspirante del Frente por México del PAN y PRD, también ha enarbolado como bandera que abatirá la corrupción; sin embargo, lo persiguen las dudas que pesan sobre la fortuna de su familia, la estancia por dos años de su familia en Atlanta para que sus hijos estudiaran en uno de los colegios más caros y por supuesto sus constantes viajes para visitarlos.

Ambos son temas que llenaron su muro de Facebook el Día de los Inocentes cuando ofreció contestar todas las preguntas que se le hicieran y escuchar propuestas para “cambiar la historia”.

En general así está el tono de las precampañas, mucho ruido y pocas nueces… ¡y faltan las campañas!

mem@ntrguadalajara.com

JJ/I