Ibargüengoitia 90, elogio al humor

Parteaguas. El humor negro, pero cotidiano del autor crea un estilo del que muchos escritores posteriores se nutren. (Foto: Especial)

Todos están de acuerdo, quienes por una razón o por otra se han encontrado con la literatura del escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia coinciden en que su humor, o la “seriedad de su humor”, es uno de los pilares de su maestría que dio como fruto libros como Dos Crímenes, Los pasos de López o años de columnas periodísticas que culminaría en Instrucciones para vivir en México.

Pareciera que en las dimensiones humanas y ridículas que abordó el escritor mexicano, el género fuera una decisión secundaria. Para el cronista y escritor David Izazaga hay incluso compilaciones tradicionalmente conocidas como cuentos que en realidad forman más parte de la crónica o del ensayo. “Lo que las une a todas es además una conciencia de la artesanía de la palabra, del lenguaje, cuando lees un texto de él parece como si así como está escrito fue concebido por su ritmo y naturalidad, pero en realidad su maestría radica en hacer eso en cada uno de sus textos, con esa meticulosidad”, contó.

“Ibargüengoitia, según se sabe, contaba entre sus anécdota cuando Julio Scherer lo invitó a escribir a Excélsior, le pidieron que escribiera sobre su vida cotidiana dos veces a la semana y lo primero que contestó fue que se le iban a acabar los temas en tres meses… escribía de lo que le pasa a las personas, que es algo que además creo que se ha perdido en el periodismo. De lo difícil de las colas para la atención médica, de los árboles que cortaban en las plazas, algo que afecta a la gente de verdad”.

Como cronista, cuentista, ensayista, dramaturgo y como observador el ojo puesto en lo ridículo del mundo real, sin abandonar del todo las posibilidades de la ficción, su obra ha sido referente y además ha influenciado de manera directa a muchos escritores de la actualidad. Los jaliscienses Antonio Ortuño y Juan Pablo Villalobos han sido algunos de ellos, pero también Alberto Chimal, Guillermo Sheridan, al que se le ha catalogado como heredero natural de Ibargüengoitia, y a Juan Villoro.

La sátira, el humor negro y la capacidad de autocrítica en la burla traspola todas sus obras. Según Izazaga, porque era una visión con la que había nacido, era, por decirlo así, accidental. Era su forma de entender al mundo lo que a los demás nos parece hilarante. “Algo que en otros escritores luce forzado”, dijo.

En la escena

El dramaturgo tapatío Jorge Fábregas (Viaje de tres) dijo que Jalisco ha sido uno de los estados que aborda constantemente las obras dramáticas de Ibargüengoitia. “Desde el lado de la sátira, de burlarse casi de cualquier cosa, iniciando por sus propios personajes, creo que además de que es un teatro divertidísimo es un teatro muy crítico social, especialmente con las personas que están en el poder”, contó.

“Humanizar a los poderosos, en su forma más ridícula en la que caemos los seres humanos, sin caer en payasadas, es muy inteligente, hiriente casi, pero necesaria. A mí me gusta ese camino”.

El director Fausto Ramírez, otro confeso lector empedernido de Ibargüengoitia. contó que además el escritor mexicano dejó un gran ejemplo de labor en el teatro mexicano al que denunció en algunos de sus textos por considerarlo “lleno de cotos de poder”.

“Creo que todos deberíamos de contagiarnos de la humildad con la que veía al mundo y la importancia que le daba a la sociedad, a la política, a los entornos en los que se desenvolvió, era un hombre comprometido con su trabajo y con su creación, por supuesto. No paraba de hablar de ello”, dijo.

Para él, el humor de Ibargüengoitia, que hace reír para luego dar la cucharada amarga, una de las obras que le gustaría montar de Ibargüengoitia en el futuro sería El atentado, o Llegó Margot, que denuncia las incoherencias religiosas y el enlace del clero con el poder.

“Se burló de todos, de Hidalgo y de la Revolución, en un momento en el que nadie se burlaba de ello”, dijo Ramírez.

Ya varios directores de la ciudad durante los últimos más de 20 años han llevado al teatro alguna de sus obras, como Ricardo Delgadillo, quien montó Clotilde en su casa (o Un adulterio exquisito).

Karina Hurtado es una de ellas, el año pasado la directora y actriz tapatía montó una nueva versión de El loco amor viene, la historia de un triángulo amoroso entre María, su esposo y un viajero que va al pueblo a cumplir una manda. El deseo se da en una mesa con olor a cebollas.

En entrevista con NTR, Hurtado confirmó que una de las mayores dificultades para montar esta pieza tuvo que ver con encontrar actores “que entendieran que el humor es cosa seria”.

“El principal reto fue perderle el respeto a Jorge, yo tenía muy clara la forma en la que quería abordar el texto, deseaba potenciar la presencia de algunos elementos dentro de la escena como la cebolla”, contó. “Me encantan sus diálogos maravillosos, los personajes de esa historia me son entrañables, después de leer la obra no tenía opción, me encantan los cuentos y esa obra parecía un cuento de hadas. Los diálogos son geniales y se acompañan de su humor ingenioso”.

Muerte prematura

Hurtado comentó también que la siguiente obra en la mira que le gustaría abordar de Ibargüengoitia sería El tesoro perdido, parte de la trilogía El loco amor viene y Dos crímenes. Karina, quien comenzó a leer al autor celebrado con Los relámpagos de Agosto, dijo que como muchos otros escritores en este país no ha sido debidamente celebrado o considerado.

David Izazaga por su parte contó que esto tiene que ver también con el hecho de que Ibargüengoitia murió muy joven, como se sabe víctima de un accidente aéreo.

“Es algo que no podemos saber, pero a mí sí me da la impresión de que los mejores libros de Ibargüengoitia apenas venían. Sus obras por supuesto son magistrales, pero hay quienes aseguran que estaba entrando justo a la madurez de su carrera hasta el accidente”.

Con qué empezar

Según los lectores especializados y críticos, el mejor libro para comenzar con la lectura de Jorge Ibargüengoitia para quienes no lo conocen es La ley de Herodes, un libro de varios textos. Crónicas y cuentos que sí le sucedieron al escritor y que hablan de la ciudad y del país, y del interior del ser

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“Escribía de lo que le pasa a las personas, que es algo que además creo que se ha perdido en el periodismo”
David Izazaga, escritor

“Humanizar a los poderosos, en su forma más ridícula en la que caemos los seres humanos, sin caer en payasadas, es muy inteligente, hiriente casi, pero necesaria”
Jorge Fábregas, dramaturgo

“Se burló de todos, de Hidalgo y de la Revolución, en un momento en el que nadie se burlaba de ello”
Fausto Ramírez, director teatral

“Me encantan sus diálogos maravillosos, los personajes de esa historia me son entrañables, me encantan los cuentos y esa obra parecía un cuento de hadas”
Karina Hurtado, actriz y directora

Puntos clave

  • Nace el 22 de enero de 1928 en Guanajuato capital
  • Muere el 27 de noviembre de 1983, en Mejorada del Campo, España, en un accidente aéreo
  • Su muerte fue opacada porque en el mismo avión viajaba la famosa actriz Fanny Cano (de quien por cierto él era fan)
  • Su primera obra fue teatral, Susana y los jóvenes, en 1954
  • Su primera novela llegó hasta 1964, Los relámpagos de agosto, ganadora del Premio Casa de las Américas
  • Su último trabajo fue Los pasos de López, novela de 1983
  • Estuvo casado con Joy Laville, pintora inglesa que ilustra casi todas las ediciones de sus trabajos en Joaquín Mortiz

JJ/I