Muestra su visión de la ciudad

Aniversario. Esta exposición comienza con las celebraciones de los 20 años de trayectoria que alcanza el autor en 2018. Esta fiesta continuará con una exposición más grande. (Foto: Humberto Muñiz)

Los ojos tapatíos, la vida nocturna –y su dualidad–, el lujo ostentoso y todos los mundos que convergen en esta ciudad es el tema de la exposición de esculturas, de diversos formatos, titulada Cosmopoly, del artista plástico tapatío José Jorge Sánchez Muñoz, que se inauguró este jueves.

Las figuras están hechas de cerámica a altas temperaturas, con fundición a mil 300 grados y dialogan acerca del concepto de la metrópoli. Varias visiones, algunas incluso críticas y amargas del artista sobre su ciudad, sobre la urbe que conoce, a propósito del espacio en el que se exponen, el Palacio Municipal de Guadalajara.

“Me puse a recordar las experiencias de la infancia, siendo tapatío, con mi familia, todo lo que me tocó vivir en el centro de la ciudad, muchas veces de la mano de mi abuela, cuando la acompañaba al Templo de La Merced o al Mercado Corona”, dijo, “hice el contraste respecto a esa Guadalajara de antaño con la Guadalajara de hoy que enfrenta muchos problemas por su crecimiento desmesurado”.

El pasado y el presente se reúnen también para hacer alusión al futuro, a los retos que enfrentaremos: el crecimiento vertical, por ejemplo, y aprovechando sus cualidades como arquitecto.

Cada una de las piezas nació con una narrativa distinta. “Exploraba un momento o un lugar y a partir de ahí las historias se generaban. Intenté acercarme también mucho a las emociones, a los sentimientos que me provocaba ciertos recuerdos”, dijo.

En esta exposición una de las líneas más importantes en las piezas tiene que ver con los colores, una nueva forma de explorarlos; tiene que ver directamente con las reacciones químicas, ya en el horno y la lucha química en la que se baten los minerales.

Siempre hay algo nuevo por descubrir aún en la técnica de los cuatro elementos: la tierra del material, el agua para hidratarla, el aire para secarla, el fuego para fundirla.

“Además es muy sensual el momento de realizar las figuras”, dijo el artista, “acariciar la pasta da lugar a una relación muy interesante con la figura, a veces hace enojar, es fantástico, la experimentación con los esmaltes, es también otro mundo infinito de posibilidades, creo que voy a irme alguna vez de este mundo y no voy a terminar de explorar todo lo que quiero de la cerámica”.

Esta exposición comienza con las celebraciones de los 20 años de trayectoria que alcanza el autor en 2018. Esta fiesta continuará con una exposición más grande, es decir con más piezas en la Sala Giroleta del Museo de Sitio del Palacio de Gobierno.

Para Sánchez Muñoz, el trabajo que ha realizado tiene que ver con el doble papel del escultor, el de la técnica y la creación y el de la estética. El del juego con los elementos y los conceptos.

“La lucha que tenemos los ceramistas en México es para ser reconocidos como tal. Muchas veces se vincula a la artesanía, incluso inicié en un taller de cerámica en Tlaquepaque hace 20 años y un día me di cuenta, ya cuando había terminado la carrera de arquitectura, de mi gusto por el material, me fui a estudiar ese tipo de escultura cuatro años a Nueva York, en Estados Unidos; como no hay una tradición arraigada de la artesanía, la cerámica está en los museos, es validada como una de las tareas más compleja”, comentó respecto a su tarea.

En lo sucesivo el artista se dedicará a diversos experimentos, algunos incluso abstractos, aunque hasta ahora había sido figurativo. Entre otras cosas el escultor se dijo feliz por el ritmo que llevan las piezas que vienen.

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“Hice el contraste respecto a esa Guadalajara de antaño con la Guadalajara de hoy que enfrenta muchos problemas por su crecimiento desmesurado”
José Jorge Sánchez Muñoz, artista plástico

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