Un pulso global para cerrar la brecha de género

FUTURAS INGENIERAS. El programa de la SEP y la OCDE, Niñas Stem Pueden, busca acercar a las chicas mexicanas a las ingenierías y las carreras en ciencia. (Foto: Especial)

No siempre es obvio, pero hay buenas razones para que más mujeres se involucren en la generación de el conocimiento científico y sus aplicaciones tecnológicas.

Una de ellas es que la ausencia de investigadoras repercute en la calidad de la ciencia, como se describe en un estudio publicado recientemente en Nature Human Behaviour, que sugiere que cuando no hay mujeres en los proyectos de investigación médica, los resultados obtenidos sobre efectos de tratamientos o síntomas de enfermedades son sesgados.

Por eso, cada 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, promovido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su objetivo es visibilizar el trabajo de las mujeres en este ámbito y fomentar la cultura científica entre las jóvenes.

Los sesgos comienzan en el colegio, alimentados por viejos clichés. Un estudio de las universidades de Nueva York, Illinois y Princeton publicado en Science en 2017 llegaba a la conclusión de que a los seis años, las niñas se vuelven menos propensas a asociar la brillantez con su propio sexo y tienden a rehuir de las actividades catalogadas para personas muy inteligentes.

Esos mismos sesgos llegan hasta los laboratorios, donde las mujeres reciben menor financiación, tal y como mostró un estudio holandés publicado en PNAS en 2015.

En México, solo 36.6 por ciento de los integrantes del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) es mujer.

En su conferencia magistral titulada Las mujeres en la ciencia, impartida el viernes pasado en el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la astrónoma Miriam Peña comentó que en el mundo solo 29 por ciento de los investigadores pertenecen al sector femenino.

“Es un asunto de educación. Las mujeres están tan capacitadas como los hombres para realizar cualquier trabajo”, dijo. “Desde la cuna tenemos diferencias sociales en las formas en que nos educan a una niña y a un niño, hasta los juegues son distintos”.

En la lucha por romper esas barreras están involucrados gobiernos, universidades, organizaciones ciudadanas, empresas de la tecnología, fabricantes de juguetes y hasta Plaza Sésamo. Se trata de que el viejo estereotipo del físico despistado o el ingeniero excéntrico deje paso a nuevos modelos femeninos.

Las niñas mexicanas sí pueden

Para que las niñas y jóvenes mexicanas sepan que hay científicas e ingenieras destacas en su país, la iniciativa Red de Mentoras: Niñas STEM Pueden, promovida por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pretende acercar a estas mujeres exitosas con las estudiantes. A un año de su conformación, entre los trabajos que han hecho a lo largo de la república destacan talleres de robótica y programación, charlas en empresas del sector de la tecnología y visitas a museos científicos, entre otras cosas.

 

No ayuda la imagen de Einstein o Sheldon Cooper

¿Por qué las carreras de biología y farmacia están llenas de mujeres pero las ingenierías o la física no? Expertas critican que estas disciplinas estén sumamente masculinizadas y todavía se venda la imagen de que para cursarlas, hay que ser un científico excéntrico como Einstein o Sheldon Cooper de The Big Bang Theory.

Por eso, Technovation Challenge es un concurso internacional exclusivo para que las niñas aprendan a programar. A través de visitas a diferentes ciudades del mundo, las chicas comienzan a desarrollar apps para móviles que ayuden a solucionar problemas como el bullying y los accidentes de tráfico. Las finalistas ganan viajes a Silicon Valley.

Plaza Sésamo también se suma

Las marionetas de Plaza Sésamo se han unido a la lucha. En una sección del programa llamada Little Adventures, los personajes Abby y Lola aprenden de ciencia junto a los espectadores, en muchas ocasiones de boca de científicas de carne y hueso.

Science Grrl, o cómo crear modelos femeninos

La iniciativa británica Science Grrl nació de una polémica: el video de la campaña europea para fomentar la ciencia entre las mujeres, el cual presentaba chicas atractivas caminando en tacones y minifalda. Hoy, la organización desarrolla actividades por todo el país relacionadas con el papel de las mujeres en ciencia y tecnología.

“Las STEM tienen la imagen de ser cosa de chicos, sobre todo física, ingeniería, matemáticas y ciencias de la computación”, dice una de las responsables de Science Grrl, Heather Williams. Por eso considera que es en casa y en los colegios donde deben empezar a cambiar las cosas: “Los modelos son importantes, pero la visita de una científica a clase no cambiará nada si educadores y padres mantienen los estereotipos de género en la elección de juguetes y libros”.

En Wikipedia, prensa y libros de texto

La brecha de género va más allá de colegios y laboratorios y los proyectos oficiales para erradicarla. La propia Wikipedia ha sido criticada porque solo 16 por ciento son editoras y el número de artículos destinados a mujeres relevantes, incluidos temas de ciencia, es menor. Por eso la creadora de la Wikiesfera en España, Patricia Horrillo, organiza “editatonas” con el objetivo de aumentar su número.

Otro lugar donde las investigadoras abundan por su ausencia es en artículos de prensa, conferencias y comités. Para solucionarlo, una comunidad estadounidense formada por más de 20 mil mujeres STEM de un centenar de países, 500 women scientists, ha desarrollado una herramienta para buscar científicas expertas en cualquier campo.

Muñecas basadas en mujeres reales

Algunos fabricantes de juguetes también aportan su granito de arena, con más o menos éxito. Lego lanzó una colección de figuras de científicas de la NASA que fue muy bien recibida. A finales del año pasado, la agencia aeroespacial lanzaba su propia muñeca astronauta.

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