Mueren 800 por río, dice activista

Tarea pendiente. A una década no se ha solucionado el problema ambiental. (Foto: Archivo)

El 25 de enero de 2008, Miguel Ángel López Rocha, entonces de tan solo 9 años, cayó por accidente al cauce del río Santiago. Aunque se pudo evitar que sufriera un ahogamiento, la exposición a las contaminadas aguas le provocó una intoxicación por arsénico que para el 13 de febrero derivó en su muerte.

Miguel Ángel se convirtió entonces en el rostro más dramático de la contaminación a la que se ven expuestos miles de habitantes que pasan sus días en las cercanías de un río más asociado a elementos tóxicos que a la naturaleza. Justo a 10 años de su muerte, poco ha cambiado, lamentaron activistas ambientales.

A decir de Raúl Muñoz Delgadillo, presidente del Comité Ciudadano en Defensa Ambiental de El Salto, en la última década las muertes relacionadas con la contaminación del río Santiago se cuentan por cientos.

“Desafortunadamente tenemos un registro de poco más de 800 personas que han fallecido en los últimos 10 años por problemas de salud provocados o agudizados por la contaminación, como cáncer, leucemia, tumores tectales, que eran antes algo muy raro y la presencia ahora de cáncer de páncreas, que es el que más nos está preocupando, porque es muy fulminante (…) Tan sólo nosotros tenemos un poco más de 750 personas con insuficiencia renal en la zona de la presa del Ahogado”.

El mismo día que a Miguel Ángel se le declaró con muerte cerebral (en su cuerpo había 51 unidades de arsénico, considerando que un valor normal no podría superar las 12), la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ) presentó el Informe especial sobre la contaminación del río Santiago a su paso por los municipios de El Salto y Juanacatlán, derivado del análisis de quejas previas.

En enero de 2009, la misma instancia emitió la macrorrecomendación 01/2009, en la que se señalaron 172 puntos a cumplir por el gobierno estatal, la Comisión Estatal del Agua (CEA), el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa) y 14 ayuntamientos ubicados a lo largo del río, y en marzo de 2010, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos hizo lo propio al emitir una recomendación dirigida a la Comisión Nacional del Agua.

Omisos

A pesar de todo ello, pocos son los avances en el saneamiento de las aguas. La entrada en operación, en septiembre de 2012, de la planta de tratamiento El Ahogado, con capacidad para 2 mil 250 litros de agua por segundo; y el inicio de operaciones en julio de 2014 de la planta de Agua Prieta, ésta habilitada para tratar 8 mil 599 litros por segundo, fueron la apuesta gubernamental por dar solución al problema. No obstante, su utilidad es poca, pues las descargas de aguas contaminadas al cauce del río se mantienen:

“En los tiempos es que está trabajando la de El Ahogado, por ejemplo, porque no trabaja regularmente, el agua tratada la vuelve a arrojar a la presa del Ahogado, que está altamente contaminada. Es un engaño por la mala planeación y por no haber construido algún canal paralelo para que tuviera esa agua otro destino (…) Además, de las alrededor de 400 grandes empresas (ubicadas en los márgenes del río), solamente 80 cuentan con planta de tratamiento y no sabemos si ésas funcionan regularmente, porque no se nos permite el acceso a las industrias; sin duda se siguen arrojando todas las descargas industriales cargadas con metales pesados. Eso aunado a las miles y miles de pequeñas empresas que están a lo largo de la cuenca y que nadie las monitorea. Esas simplemente descargan a los drenajes y se mezclan con las aguas domésticas”, lamentó Muñoz Delgadillo.

Las omisiones, consideró, no solo han sido cometidas por las autoridades ambientales y gestión del agua, sino también por las encargadas de garantizar la salud de los habitantes, pues quedan pendientes puntos contenidos en las recomendaciones como la realización de un estudio epidemiológico para ubicar las zonas de alto riesgo y, en su caso, proceder a la reubicación de los habitantes de las mismas.

Además, las peticiones sobre la construcción de un hospital de segundo nivel que permita la atención especializada de los enfermos por la contaminación del río siguen sin necesidad de que se trasladen a Guadalajara, siguen sin ser escuchadas.

Así, a 10 años de que Miguel Ángel muriera por las omisiones de múltiples actores gubernamentales, para Muñoz Delgadillo, el río Santiago en general y la cuenca del Ahogado en particular siguen siendo “la letrina más grande Jalisco”.

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“Desafortunadamente tenemos un registro de poco más de 800 personas que han fallecido en los últimos 10 años por problemas de salud provocados o agudizados por la contaminación (del río Santiago)”
Raúl Muñoz Delgadillo, presidente del Comité Ciudadano en Defensa Ambiental de El Salto

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