Nájera: seguridad y trabajo

Cuando era fiscal general del Estado, las críticas –con y sin razón– le cayeron como avalancha por la inseguridad en el estado y más de uno exigió su renuncia. Renunció cuando se creyó necesario que lo hiciera. Lo sustituyó quien entonces se desempeñaba como secretario del Trabajo, Eduardo Almaguer Ramírez, quien no se escapó del linchamiento mediático al asumir su nueva responsabilidad.

Ayer, Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco fue designado secretario del Trabajo y Previsión Social y fue inusitado, y quizás despiadado, el ejercicio que mejor ejecutan no pocos: el linchamiento mediático, particularmente a través de las redes sociales.

Ahora, al frente de la Secretaría del Trabajo, se destaca el perfil que por muchos años se le conoció como experto en seguridad pública y se cuestiona su capacidad y conocimiento en materia laboral. Para muchos, Nájera Gutiérrez de Velasco no merece el beneficio de la duda, cuando tampoco se le ha dado la oportunidad de demostrar si es capaz o no de dar resultados en una nueva responsabilidad.

Luis Videgaray, cuando llegó a la titularidad de la Secretaría de Relaciones Exteriores, abierta y públicamente confesó que llegaba a aprender. ¿Alguien puede reprobar hoy su trabajo como canciller? ¿Alguien puede cuestionar hoy los resultados que ha dado como responsable de la política exterior del país?

Luis Carlos Nájera es abogado, egresado de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), o sea conoce de leyes. Tiene una maestría que da fe de su preparación. Como responsable de la seguridad pública por muchos años, tiene acreditados una gran cantidad de cursos –llámense diplomados, seminarios o lo que sea–, tanto a nivel nacional como internacional en la materia, lo que demuestra su preocupación y compromiso por estar siempre preparado y actualizado en la materia donde se desempeñaba.

No tengo la menor duda de que Nájera Gutiérrez de Velasco, de entrada, tiene el reconocimiento y la aceptación de las fuerzas productivas del estado: patrones y trabajadores, ambos a través de sus representaciones, los organismos cúpula del sector privado y los sindicatos a través de las diversas organizaciones existentes. Eso, para empezar, es lo primordial para asumir la responsabilidad de ser secretario del Trabajo.

Ayer mismo, a través de un comunicado de prensa, la Cámara de Comercio dio su aval y le dio la bienvenida confiada en que habrá de realizar un buen trabajo. En su comunicado, la Canaco expresó: “… Ante el nombramiento del Mtro. Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco como nuevo Secretario del Trabajo y Previsión Social (…), le deseamos la mejor de las suertes en su nueva encomienda. Le exhortamos a continuar realizando mejoras que nos permitan mantenernos como uno de los estados más pujantes en el país en la generación de fuentes de trabajo de calidad. Como institución estamos listos para sumar esfuerzos al lado no sólo del sector gobierno sino de las organizaciones empresariales”.

Es un error pretender pronosticar su futuro desempeño como secretario de Trabajo analizando su anterior responsabilidad al frente de corporaciones de seguridad pública, donde tuvo detractores y simpatizantes y donde la evaluación se hace en función de cómo se ve el vaso: unos lo ven medio lleno y otros aseguran que está medio vacío.

Nunca sabremos exactamente las razones que tuvo el gobernador Sandoval Díaz para reintegrar al gabinete a Nájera, aunque en su momento trascendió que al pedirle su renuncia como fiscal le auguró que algún día volvería a su equipo. Y ésta fue la ocasión que consideró adecuada hacerlo, al tiempo que frenaba de tajo la disputa que se desató por la vacante, luego de que no se concretó la llegada de Elke Tepper García, presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I