Protestan por retorno de empresario

PIE DE FOTO: NO LO QUIEREN. Locatarios señalan que Gustavo Ruiz Velasco se siente dueño de este espacio. (Foto: Grisel Pajarito)

Molestia, tensión e inconformidades retornaron a la Plaza de los Mariachis, en el centro de Guadalajara. Después de dos años de pleitos en tribunales, ayer se ejecutó la sentencia judicial en la que se ordenó al gobierno municipal tapatío restituir la operación del espacio y el mobiliario que le habían quitado al empresario Gustavo Ruiz Velasco Nuño.

Locatarios protestaron por considerar que la obstrucción del paso peatonal otra vez bajará sus ventas. Músicos aseguraron que años atrás el hombre se sentía dueño del espacio público y varias veces intentó correrlos y vecinos recordaron que el ruido del restaurante-bar no los dejaba dormir de madrugada. En entrevistas por separado, indicaron que el lugar estaba sucio mientras lo administró Ruiz Velasco y el acondicionamiento del negocio desentonaba con el entorno arquitectónico e histórico.

“Total rechazo a que nuevamente perdamos el espacio público. No a regresar concesión. La Plaza de los Mariachis es pública”, se lee en tres grandes lonas amarillas, con letras negras y rojas, que colocaron en el sitio.

Sin embargo, no hay vuelta atrás en el uso de este espacio público para un negocio privado, pues la orden judicial federal es definitiva y tenía que ejecutarse, apuntó la directora jurídica de lo contencioso del gobierno municipal, Wuendy  Alheli García García, sobre la batalla legal perdida frente a Ruíz Velasco.

El empresario dijo que tratará de conciliar con habitantes y locatarios a fin de cohabitar tranquilos. Opinó que la tensión aumentó la semana pasada, cuando el gobierno municipal delimitó el espacio de forma distinta a la anterior. El ajuste por tal situación se hizo ayer ante representantes legales del empresario, del ayuntamiento y del juzgado.

Aunque ganó el litigio, el empresario no está conforme. Abrirá nuevos frentes en tribunales, pues indicó que su molestia es porque el material que le regresó el Municipio, después de dos años de tenerlo en bodegas, estaba dañado. Buscará que el gobierno le pague por el deterioro de sillas y mesas, tanques de gas, estatuas de mariachis hechas de metal, cazuelas, tótems y otros accesorios. También reclamará afectaciones económicas por los dos años que no pudo operar su negocio.

“Voy a pelearlo todo: los años perdidos del arrendamiento, daño patrimonial y otros perjuicios, la negativa a darme el contrato a 30 años pese a que ya está ganado el amparo. O sea, todavía falta mucho. Son dos años sin ventas, prestigio, imagen”, comentó.  

El haber ganado los juicios 332/2012, 168/2015 y 70/2016, relativos al contrato a 30 años, las multas que le habían puesto y despojo de bienes, impulsó al empresario a abrir nuevos procesos, pues señaló que el gobierno municipal violó sus derechos y por eso tribunales federales le dieron la razón a él.

La directora jurídica de lo contencioso del gobierno municipal, Wuendy  García indicó que se hizo todo lo posible por recuperar el espacio público, pero recordó que desde 2009 se dio la concesión al amparo de presuntas inconsistencias. De las demandas futuras, dijo que en su momento se dará la batalla. Ayer se acataron las instrucciones judiciales, mientras notarios de ambas partes tomaban nota.

Molestia múltiple

Es absurdo que el arrendatario de la Plaza de los Mariachis no les permitiera a los músicos acercarse al restaurante-bar que tenía en la plaza, se quejó Benjamín González Hernández, como integrante de uno de esos grupos.

Hace 50 años, la familia Ruiz Velasco operaba en 70 metros cuadrados de la Plaza de los Mariachis y con el paso del tiempo se fue extendiendo hasta abarcar 850 metros, sostuvo Martín Guzmán Flores, propietario de Paez Figueroa, negocio de guitarras que hace 60 años era discoteca.

“Ninguno de los locatarios estamos de acuerdo, desde la semana pasada nos dimos cuenta que iba a regresar (…) Pero nosotros vamos a ver si hay forma de nosotros pelear por la vía legal, porque ese espacio es público”, señaló Edgar Ramiro Sánchez, encargado de la tienda de artículos musicales La Flauta, que tiene 20 años en el lugar.

“Voy a pelearlo todo: los años perdidos del arrendamiento, daño patrimonial y otros perjuicios”
Gustavo Ruiz Velasco Nuño, arrendatario

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