Chivas-Tuzos, rivalidad de un año

(Foto: Especial)

Las grandes rivalidades entre los equipos de futbol son marcadas a través del tiempo hasta alcanzar la categoría de Clásicos. En el caso de Chivas dos son sus acérrimos rivales que se ha ganado por infinidad de incidentes dentro y fuera de la cancha: América y Atlas.

Después, hay otros dos que se agregaron también por algunos episodios dignos de Clásicos como Pumas y Cruz Azul.

Sin embargo, el Pachuca se le apareció dos veces al Rebaño para humillarlo en dos instancias decisivas que sin duda lo marcaron, pero posiblemente porque lo poco mediático que es el equipo tuzo la rivalidad no creció como se esperaba a raíz de aquellos partidos memorables.

Clausura 2006, una Semifinal de alarido

Era año mundialista, y el Rebaño dirigido por José Manuel de la Torre ya se había quedado sin sus mejores elementos que Ricardo La Volpe había elegido en su lista final para la Copa del Mundo de Alemania. Chepo no contaba con Oswaldo Sánchez, Francisco Maza Rodríguez, Carlos Salcido, Gonzalo Pineda, Ramón Morales, y Omar Bravo. Seis jugadores titulares indiscutibles, por lo que el técnico debió recurrir a poner un cuadro alternativo que le compitiera al experimentado Pachuca en la serie Semifinal.

Los Cuartos de Final habían sido de infarto ante Jaguares, y al Rebaño le esperaban dos episodios que superaron por mucho su desenlace en Chiapas.

El partido de Ida se disputó en el Jalisco y terminó 2-1 a favor de los Tuzos de José Luis Trejo dejando en suspenso el pase a la gran Final.

El domingo 14 de mayo el Estadio Hidalgo era una locura, y contra todo pronóstico Chivas con un equipo joven dio la vuelta al marcador para ponerse 3-1 (4-3 en el global). El cronómetro ya marcaba el minuto 90 y el árbitro Ernesto Glower decidió agregar tres minutos más de compensación ante la histeria de Chepo en la banca.

Un minuto antes del final Bofo Bautista desperdició lo que pudo ser el tiro de gracia, y de inmediato se vino el contragolpe tuzo a toda velocidad que provocó una falta cerca del área rojiblanca. Los once de Chivas metidos en su área lo mismo que Pachuca con el mítico portero Miguel Calero incluido. Gabriel Caballero fue el encargado de cobrar la falta por la banda derecha, sabía que más que un tiro directo al área requería de un servicio que encontrara el remate de sus jugadores más altos.

Fue entonces cuando al minuto 92 con 43 segundos Calero y Aquivaldo Mosquera se levantaron en busca del balón para ganarle el salto a Jonny Magallón y la salida al portero Luis Michel, quienes al igual que el resto de sus compañeros observaban impotentes el ingreso del balón a las redes.

Cuando Calero corrió a festejar eufórico con sus compañeros a la banca se pensó que él había sido el autor del gol, pero en realidad había sido Mosquera, quien impactó el esférico.

Tras el gol solo se escuchó el silbatazo final, y en medio de los festejos José Manuel enfurecido buscó a Calero porque observó que se había burlado de su derrota.

Quedaba el primer antecedente de una fuerte rivalidad que alcanzaría su clímax en poco tiempo.

A un paso del Mundial de Clubes

Chivas quería darle brillo a su reciente conquista del título de Liga en el Apertura 2006. Y el mejor escenario era ganar el pase al Mundial de Clubes que se llevaría a cabo en Japón en diciembre de 2007.

El cuadro rojiblanco que mantuvo la base del equipo campeón accedió a la Final de la Liga de Campeones de Concacaf, y de nuevo se topó ante su rival más fuerte de aquella época: Pachuca.

El partido de Ida en el Jalisco concluyó 2-2 y de nuevo la Vuelta se definiría en el Hidalgo el 24 de abril.

El juego fue tenso y concluyó sin goles en tiempo reglamentario y en tiempos extras por lo que todo quedó para una serie de penaltis intensa, emotiva, dramática y cardíaca.

El Gonzo Pineda se dio el lujo de anotar de Panenka, pero aquel gol de nada serviría más que para la anécdota, porque se llegó a la muerte súbita donde Alberto Medina falló para que Luis Ángel Landín anotara el último tanto y dejar el marcador en 7-6 a favor de los Tuzos.

GE