Descansa ya el maestro Zenteno

“Lo que deseo es caer, cuando llegue el día, con la cámara en la mano”, confesó don Ernesto Zenteno Covarrubias a Guillermo Gómez Sustaita cuando en una amplia entrevista con motivo de sus 50 años como reportero gráfico –en 1996– le preguntó si seguiría ejerciendo el oficio o pensaba retirarse por la edad o el cansancio.

Fue el 10 de mayo de 1946 cuando Zenteno comenzó su carrera periodística en Guadalajara. Llegó a El Occidental donde se forjó al lado de periodistas que han dejado un legado insuperable como Bartolomé Ornelas, José Pagés Llergo, Renato Leduc, Fernando Martínez Reding, José Luis García Montoya –mi primer director en Ocho Columnas–, Pedro Ramírez Muñoz, Luis Corona, Indalecio Ramírez López –uno de mis grandes maestros en la escuela de Periodismo en la Universidad Autónoma de Guadalajara–, Francisco González Sanabria, Armando Morquecho, Luis Topete y Francisco Ayón Zezter, entre otros, según recuerda en aquella entrevista.

Su vida, como la de todo periodista, estuvo llena de alegrías y sinsabores, de grandes experiencias que supo compartir con sus compañeros. Confieso que tuve el privilegio de ser uno de sus alumnos cuando recién llegué, en 1985, a ejercer el periodismo aquí en Jalisco. “Maestro” era como se dirigían a él propios y extraños. Con la cámara era implacable e impecable. Conocía el oficio al derecho y al revés. Bastaba quizás hacerle un guiño para inmediatamente ponerse en posición de fusilar con su lente a quien tuviera enfrente. Pecaba de humilde cuando le preguntaba al reportero cómo quería las fotografías del entrevistado, pero de inmediato reaccionaba cuando sabía que le iba a responder con el tradicional: “Maestro, usted es el que sabe…”. Y con una amplia sonrisa en el rostro, comenzaba a disparar.

Celoso de su trabajo, siempre se esmeraba por registrar la mejor imagen del personaje o del evento, así tuviera que subirse adonde fuera necesario o bajarse hasta donde se lo exigía la que consideraba mejor toma. He de confesar con orgullo que la mayor parte de mi acervo fotográfico que da cuenta de mi paso por el periodismo en Jalisco y que reposa en mi baúl de los recuerdos es autoría de don Ernesto Zenteno.

A lo largo de sus 50 años como fotógrafo, Ernesto Zenteno vio pasar a 10 gobernadores y a 19 alcaldes de Guadalajara, así como a cuatro cardenales. Todos ellos fueron víctimas de su lente.

Cuando Gómez Sustaita le preguntó si ya se reconocía la labor del reportero gráfico, Zenteno respondió: “¡Nada ha cambiado! Nos tratan como ‘jaimes’ de los reporteros o como un mueble. Le dicen al jefe: ‘mándame un fotógrafo’ que cubra esto, aquello, cuando a veces tiene más importancia una foto que la nota que escriben”.

Zenteno estuvo lleno de anécdotas y enfrentó momentos en los que su vida estuvo en peligro. Cuenta a Gómez Sustaita: “Había un problema en la Casa del Estudiante, Martínez Reding, director de El Occidental, nos envió a Jaime Giblas, reportero, y a mí. Había muchos policías y esa casa la tenían estudiantes. Uno de ellos nos llamó y nos dijo que quería darnos información; entramos a la casa, pero cuando oigo que le puso cadena y candado a la puerta supe que algo andaba mal y que algo nos iban a hacer. Subimos y había como 15 fumando marihuana, vimos armas y bombas molotov. Era gente del FESO. En eso se me acercó uno de los estudiantes, ‘El Perico’, y me puso una pistola en la cabeza. ‘Te vas a morir’ me dijo y me quedé de una pieza. En eso entró Álvaro Zuno y le dijo que yo era su amigo y que estaba haciendo mi trabajo…”

“Y todo para nada, porque no me publicaron ni una foto. ‘Se lo echan si publicamos algo’, me dijo Martínez Reding”.

Ayer falleció don Ernesto Zenteno Covarrubias, un hombre que es parte ya de la historia del periodismo en Jalisco. Descanse en paz.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

FV/I