El arte de estar aquí y ahora

Labor. Azucena Evans admite que la formación en el extranjero le hizo valorar lo ya aprendido en Guadalajara, la que es su segunda tierra. (Foto: Humberto Muñiz)

Originaria de Sonora, Azucena Evans es toda una tapatía. La actriz y dramaturga ha dado vida a muy diversos personajes y siempre está lista para el próximo reto que será montar las dos obras que tiene en la gaveta y llevar al escenario personajes femeninos, en edad madura, poderosos, que tengan su destino en sus manos.

El arte de comunicarse con el otro le atrae y después de una trayectoria con más de 30 montajes, sigue creyendo en ese poder del teatro.

NTR. ¿Cómo te acercas al teatro por primera vez?

AE. Cuando estaba en tercero de secundaria, la maestra Leticia Navarro de Español en la Secundaria Federal 17 nos mostró el teatro, nos daba textos dramáticos para leer, entre ellos una escena de Un tranvía llamado deseo, nos pidió que la representáramos para final de año, cuando nos dijo eso algo resonó en mí… me sentí muy feliz de que nos diera ese trabajo; entonces nos pusimos a trabajar en armar la escena, hicimos la pequeña escenografía. Me eligieron a mí para hacer el personaje principal. Recuerdo que el día de la presentación, cinco minutos antes de la tercera llamada sentía caliente todo, sentí ese miedo como que te ahoga, no sabía si lo iba lograr, pero en cuanto dio la maestra la tercera llamada todo cambió, tuve la sensación de que eso yo ya lo había hecho antes, muchas veces… siempre pienso que entonces en otra vida fui también actriz.

NTR. ¿Ahí comenzó todo?

AE. En cuanto entré a la preparatoria me inscribí al taller de teatro. Ahí comenzó mi carrera y conocí a mis primeros maestros. Estuve en teatro toda una vida: en la compañía de la preparatoria, con un sin fin de obras que me encantaban. Después me fui a estudiar a Seattle e hice la licenciatura a Colorado, al terminar me quedé un poco en el limbo, fue un tiempo duro, me sentía muy sola en un lugar que ni me gustaba ni era el mejor lugar para hacer teatro.

Por azares del destino, regresé después de que se cayeran las Torres Gemelas, aquí fue como empezar de cero, tenía muchos años fuera y conocía a muy poca gente haciendo teatro. Rápidamente me llamaron y entré a la compañía de la UdeG y luego estuve en la compañía estatal, y me dediqué a mis proyectos, a escribir teatro y en la radio y en la tele, fue una buena racha. Luego un año me fui a estudiar a Inglaterra actuación para cine y teatro y no me apantallaron, ya llevaba yo tablas de lo que había aprendido aquí y me di cuenta de que no es cierto el cliché. Siempre estábamos bien preparados.

NTR. ¿Qué buscas en un personaje?

AE. Siempre pido el texto para leerlo, porque si no te gusta o no entras de lleno, o no te identificas o de plano no te gusta la historia, es difícil. Yo busco que me divierta, que me sintiera bien con el texto. Pequeños y grandotes nunca les he hecho el fuchi a los personajes. Me gusta que sean complejos y que se contradigan, porque así somos los seres humanos, yo creo que de eso se trata: de encontrar y crear seres humanos. Que sean divertidos, ya de por sí el teatro es un lenguaje por excelencia para encontrarse con el otro, pero la comedia creo que es un canal perfecto. Si tienes la suerte de que a alguien le parezca divertido y se ría, ya la hiciste.

NTR. Al tener la oportunidad de estudiar en otros países y viajar ¿qué es lo más valioso que aprendiste esas experiencias?

AE. En el extranjero me fue muy fácil entender eso de que para ser un buen actor tienes que ser una buena persona primero. Aceptar y recibir lo que viene y a las personas como son. Estar en el momento y el segundo, la felicidad no está mañana ni pasado, está ahorita aquí: eso es el teatro, estar ahí en el momento preciso. Tienes que estar ahí, viviendo y disfrutando o sufrirlo y padeciendo, pero estar en el presente.

NTR. Has hecho varias obras que son críticas con el gobierno. ¿Cómo ves la situación del teatro actual en Jalisco?

AE. Creo que ahorita hemos padecido mucho con el montón de recortes al presupuesto de cultura, porque al gobierno que tenemos pues no le interesa culturizarse y cree que ese es el menor de sus problemas. Son ajenos a nosotros y nosotros a ellos. Pero a pesar de eso, las comunidades culturales hemos hecho que haya mejorado por mucho la cultura en todos los ámbitos. Se han consolidado compañías muy importantes para el país, ahí tienes a Luna Morena, A la Deriva Teatro, Ánima Escénica, un montón de compañías que han hecho que todo esto valga la pena, nunca se ha visto tanta oferta, también para los niños y con tanta calidad. Hay cosas padrísimas en cartelera y eso hace que cada vez haya más público y demanda. Sí ha cambiado, aunque no nos ponemos de acuerdo en todo en lo que sí es que siempre hay que apostar por subir la calidad de las obras.

FV/I