Sin nosotras nada se mueve

He asistido a múltiples conferencias en el Auditorio Salvador Allende del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, y muy pocas veces, como ayer, había visto tanta asistencia voluntaria y mayoritariamente femenina. Cientos de ellas se dieron cita allí y ocuparon todos los asientos, las escalinatas y pasillos sin importar la incomodidad de estar sentadas sobre el piso para escuchar las cálidas pero fuertes y combativas palabras de Silvia Federici, intelectual y activista feminista de origen italiano pero avecindada hace muchos años en Estados Unidos, quien fue invitada por la Cátedra Jorge Alonso para disertar sobre el tema: La guerra contra las mujeres y las nuevas formas de acumulación capitalista. Cerró su disertación con la enjundiosa frase con que titulo esta columna.

Buena parte de las asistentes eran jóvenes estudiantes, pero había mujeres de todas las edades. Sin faltar aquellas que a la vez que cargaban a sus bebés llevaban entre sus manos el libro más conocido de Federici, Calibán y la Bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Varias de ellas hicieron fila para pedirle les firmara una dedicación. Y ella, amable y sencilla como es, no negó a ninguna una dedicatoria. Silvia Federici no es una autora que esté considerada de manera importante en los programas de estudio en la Universidad de Guadalajara, no obstante, ayer quedó demostrado que es bastante reconocida, aceptada y admirada.

Silvia, me platicó, había venido a Guadalajara a principios de los años noventa del siglo 20 y tenía una opinión muy crítica de esta ciudad. Por razones extrañas, en aquella ocasión fue a parar a las instalaciones de la Universidad Autónoma de Guadalajara y, claro, tuvo que salir casi corriendo espantada. Hoy su opinión ha cambiado, por ello, la recepción masiva y calurosa que le dieron hizo que, emocionada, dijera para iniciar su conferencia: esto demuestra que aquí hay un movimiento. Y no sería para menos, ya que, conforme hilvanaba su conferencia, palabra a palabra, lo que decía en referencia a la situación de las mujeres en general hacía sentido con lo que se ha vivido y vive en México, Jalisco y Guadalajara. Con un lenguaje sencillo, pero sin reducir la complejidad del problema, tal y como también lo hace en sus libros, fue explicando cómo, desde siempre, el sistema patriarcal y capitalista ha montado una guerra contra las mujeres y hoy la ha intensificado porque se ha dado cuenta que lo hecho no ha sido suficiente para derrotar a las brujas, para mantenerlas sometidas y dominadas. Ellas avanzan a pesar y en contra de todo. Años de organización, de luchas, de confrontaciones, de políticas de exterminio han dado algunos frutos, pero aún queda mucho por hacer. El patriarcado y el capitalismo están en pie.

La violencia, la explotación y el dominio sobre las mujeres, explicó, han sido y siguen siendo piezas centrales del desarrollo del capitalismo. Pero no se habían alcanzado los niveles actuales de desprecio hacia ellas; del uso de sus cuerpos como objetos mercantilizados y desechables. Por ello, muy pronto el sistema patriarcal las convirtió en sirvientas, las denominó “amas de casa” y desvalorizó su trabajo. Pero hoy, además de ello son violadas, asesinadas (feminicidios), torturadas. Y sus cuerpos desmembrados, mercantilizados y desechados.

Durante su conferencia e interacción que duró alrededor de tres horas, hizo críticas certeras a las limitaciones de pensamiento marxista y a ciertas expresiones del movimiento feminista tradicional. Así mismo, respondió a muchas preguntas. No me detendré en éstas y, en todo caso, quien tenga interés en conocerlas con precisión les sugiero que, en breve, visiten el sitio web de la Cátedra Jorge Alonso donde también pueden encontrar dos de sus libros más conocidos.

Es importante decir, para finalizar, que esta conferencia coincidió con la serie de actividades que diversos colectivos feministas y de mujeres están realizando en esta ciudad, por un lado, como preparación de la huelga que pretenden hacer el próximo 8 de marzo y, por otro para asistir al Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan, convocado por el EZLN.

JJ/I